Teme Corea del Sur un inminente ensayo balístico del régimen de Kim

SEÚL.- Mientras las potencias mundiales se movilizan para bajar la escalada de tensión impulsada por Corea del Norte, el régimen comunista estaría planeando ensayar esta semana el lanzamiento de un misil de medio alcance o "algún otro tipo de provocación", según denunció ayer el gobierno surcoreano.

Kim Jang-soo, principal asesor de seguridad nacional de la presidenta surcoreana, Park Geun-Hye, dijo que un ensayo de lanzamiento de misil podría producirse esta misma semana. "No hay signos de una guerra a gran escala ahora mismo, pero el Norte tendrá que prepararse para represalias en caso de un conflicto local", dijo el asesor.

Para Seúl, el objetivo más claro de Pyongyang es conseguir concesiones por parte de Estados Unidos y de Corea del Sur, que respaldaron enérgicamente las sanciones impuestas al régimen del joven Kim Jong-un por la prueba nuclear realizada el 12 de febrero pasado.

Corea del Norte multiplicó las declaraciones belicosas desde que la ONU adoptó esa nueva ronda de sanciones contra el régimen comunista y después de que Washington y Seúl realizaran maniobras militares conjuntas.

Recientemente, Pyongyang desplegó un segundo misil de medio alcance en su costa, una decisión que alimentó las especulaciones sobre un lanzamiento inminente. La descripción del misil realizada por las autoridades surcoreanas deja entrever que se trata de un cohete Musudan, capaz de alcanzar las bases norteamericanas instaladas en la isla de Guam.

La Casa Blanca y el gobierno surcoreano desean que Corea del Norte reanude las conversaciones nucleares a seis bandas de las que se retiró en 2009, y que también incluyen a China, Rusia y Japón.

Occidente teme que la retórica norcoreana haya creado una situación que pueda quedar fuera de control. Para intentar bajar los ánimos, Estados Unidos postergó un ensayo de un misil balístico intercontinental.

Según fuentes de seguridad, el secretario de Defensa, Chuck Hagel, pospuso hasta el mes que viene un ensayo del Minuteman 3, un misil balístico intercontinental de ojivas nucleares, que tenía previsto disparar la próxima semana desde la base aérea de Vandenberg en California, porque algunos podrían "malinterpretarlo" diciendo que se intenta "exacerbar la actual crisis con Corea del Norte".

El clima prebélico aumentó el viernes pasado, después de que el régimen norcoreano advirtiera que no garantizaría la seguridad de las legaciones diplomáticas en la capital a partir de pasado mañana. El anuncio provocó reuniones de urgencia entre los diplomáticos acreditados en la capital norcoreana.

La mayoría de los gobiernos extranjeros afectados dieron a entender que no tenían la intención de retirar a su personal. Entre ellos figuran los siete países de la Unión Europea presentes en Corea del Norte (Alemania, Gran Bretaña, Suecia, Polonia, Rumania, República Checa y Bulgaria). A este respecto, el ministro de Relaciones Exteriores alemán, Guido Westerwelle, dijo ayer que una fecha límite después de la cual Corea del Norte dejaría de garantizar la seguridad de las embajadas era "inaceptable". Su par británico, William Hague, dijo que no veía la necesidad inmediata de retirar a sus diplomáticos del país.

Por su parte, China, el único patrocinador financiero y diplomático de Corea del Norte, siguió mostrando ayer su creciente irritación por las provocaciones de Pyongyang. El presidente Xi Jinping dijo que "ningún país debería permitirse llevar a una región e incluso al mundo entero al caos por ganancias egoístas".

La cancillería china se sumó a la indignación del presidente al emitir un comunicado en el que expresó su "grave preocupación".

Agencias AP, AFP, Reuters y EFE

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