Tras paso de la Constitución, viene el reajuste ministerial ante la crisis

El presidente islamista Mohamed Mursi saludó el miércoles la adopción por referéndum de una Constitución en el centro de una viva polémica política en Egipto y anunció un próximo reajuste gubernamental para responder a la grave crisis económica que afecta al país.

"Voy a desplegar todos mis esfuerzos para apoyar la economía egipcia, que enfrenta enormes desafíos aunque también grandes posibilidades de crecimiento", declaró en un discurso televisivo.

Agregó que está en contacto con el Primer ministro Hicham Qandil "para proceder a los reajustes ministeriales necesarios", sin dar precisiones sobre una fecha y los ministerios involucrados.

Mursi saludó la adopción del proyecto de Constitución sometido a referéndum los días 15 y 22 de diciembre, del que firmó un poco antes el decreto de aplicación. El texto "es el alba del nuevo Egipto", aseguró.

También reiteró su oferta de diálogo a la oposición, que considera es solo de fachada.

Mursi ganó su apuesta de sacar adelante su proyecto de Constitución con una mayoría cómoda, pero la agravación de la crisis económica, la movilización de la oposición y las inquietudes internacionales pondrán a prueba su poder.

Los resultados oficiales proclamados el martes por la noche dieron la victoria al "sí" con un 63,8% de los votos, una mayoría confortable ensombrecida por una débil participación (32,9% de los 52 millones de electores inscritos).

El bando presidencial estima que esta nueva ley fundamental permitirá estabilizar un país sumido en una transición caótica desde la caída de Hosni Mubarak en febrero de 2011.

El primer ministro, Hisham Qandil, aseguró que no había un "vencido" y que esta Constitución sería la de "todos los egipcios", a pesar de las semanas de manifestaciones que, en ocasiones, dieron lugar a una violencia mortal entre ambos bandos.

La oposición laica, que critica que esta Constitución abre la vía a una islamización creciente de la legislación y que ofrece pocas garantías para algunas libertades, reafirmó que continuará pidiendo la invalidación de la votación, salpicada, según ellos, de fraudes e irregularidades.

Fragmentada y casi inaudible desde la elección en junio de Mursi, candidato de los Hermanos Musulmanes, la oposición prometió consolidar la unidad y la recuperación de su espíritu combativo, aparecidos estas últimas semanas.

Las legislativas previstas en dos meses para renovar la Cámara de los Diputados, disuelta en junio, podrían servir como una primera prueba.

A la espera de estas elecciones, la adopción de la Constitución debe traducirse en la transferencia al Senado (cámara alta todavía activa y dominada por los islamistas) de todo el poder legislativo, controlado, hasta el momento, por Mursi.

-------------------------------------- Tensiones políticas y crisis económica --------------------------------------

Las tensiones políticas se agravan por una grave crisis económica. El gobierno decidió limitar al equivalente de 10.000 dólares en divisa extranjera la cantidad que cualquier viajero puede introducir o sacar del país, una medida que pretende limitar los flujos de capitales que afectan a la libra egipcia, informaron los medios gubernamentales.

Las reservas de divisas de Egipto bajaron de 36.000 millones a 15.000 millones de dólares desde la caída de Hosni Mubarak en febrero de 2011, destinándose una gran parte de esta cantidad a mantener la libra frente al dólar.

Egipto vive desde hace dos años enfrentado a una fuerte caída de los ingresos turísticos y a un hundimiento de las inversiones extranjeras.

La crisis política provocó el aplazamiento de una decisión muy esperada del Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre un préstamo de 4.800 millones de dólares a Egipto.

El gobierno también congeló subidas de impuestos que habrían contribuido a limitar el déficit presupuestario, pero con el riesgo de provocar un brote de descontento social.

El préstamo del FMI, inicialmente previsto para diciembre, podría aplazarse hasta después de las elecciones legislativas de marzo, estima Mona Mansour, economista de la sociedad CI Capital.

"Hay que tranquilizar a la gente sobre el hecho de que este préstamo no se les impone", afirma.

"La calle egipcia tiene miedo", titulaba el diario gubernamental Al Ahram, después de la decisión de la agencia Standard & Poor's de bajar la nota de Egipto de "B" a "B-".

Estados Unidos había llamado el martes a Mursi a poner "fin a las divisiones" y "ampliar el apoyo al proceso político".

La representate de la diplomacia europea, Catherine Ashton, llamó también al presidente egipcio a "restablecer la confianza" en la democracia.

Y el gobierno francés exhortó el miércoles a Mursi a "restablecer el consenso" en la sociedad egipcia tras la adopción de la controvertida Constitución.

El presidente islamista Mohamed Mursi saludó el miércoles la adopción por referéndum de una Constitución en el centro de una viva polémica política en Egipto y anunció un próximo reajuste gubernamental para responder a la grave crisis económica que afecta al país.

El referéndum se llevó a cabo los sábados 15 y 22 de diciembre, a pesar de las protestas de la oposición, que había convocado a protestas en El Cairo.

La participación en el referéndum sobre el proyecto de nueva Constitución fue del 32,9%, precisó Samir Abul Maati, presidente de la Comisión, en una rueda de prensa celebrada en El Cairo.

La nueva Constitución egipcia fue aprobada con el 63,8% de los votos en el referéndum celebrado en los últimos dos sábados en medio de una grave crisis política, informó el martes la Comisión Nacional Electoral.

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