Qué vicio dejó Marcelo Ebrard

Por Beto Tavira

Sí. Lo confieso. Ya salí del clóset en las clases de tubo (Pole Dance). No tuve otra opción. El pasado fin de semana dos de mis mejores elementos en el cuerpo de espionaje de #MiCisen me chantajearon con la amenaza de que si no las acompañaba a bailar como Demi Moore en “Striptease”, firmaban su renuncia de mi equipo y jamás de los jamases me volverían a contar un chisme.Foto: Cuartoscuro

Me sentí ofendido. No por el chantaje –al cual yastoy acostumbrado– sino por la escena de verme trepado, con mis carnes al aire temblorosas debido al esfuerzo por sostenerse del tubo durante el mayor tiempo posible. Pero como #ElChismeEsCultura le di el día libre a mi pudor y me lancé al primer encuentro con el tubo. Lo que hace uno con tal de retener al personal… ¡y lo que hacen estas #Busconas con tal de retener al amante, porque al marido ya lo tienen amarrado con los santeros del mercado de Sonora!

No les voy a contar detalles de mis caídas, raspadas y poca agilidad. Sin embargo, mis amigas me dejaron con la boca abierta. Les juro que esta actividad está más de moda que nada. Eso sí, hay que tener condición física, qué si lo sabré yo.

Al finalizar la clase acabé más sudado que un taco de canasta y con las piernas inservibles como cuando Bambi, en su película, quería patinar sobre hielo. Pero eso sí, este par de comadres no se me iban sin antes contarme el chisme que me había prometido, así que ahí me tienen como perrito esperando su galleta de premio –omitan la imagen de moviendo la cola–.

Mientras tomábamos agua –a tragos pequeños para que no nos crezca el estómago #Dicen–, mis amigas me contaron que acababan de estar unos días antes en una cena con el Jefe de Gobierno del DF, Marcelo Ebrard y su esposa Rosalinda Bueso, entre otros invitados. Frente a las copas –de vino, no de talla C– el político confesó a los comensales que estaba muy orgulloso de sí mismo porque ya tenía cuatro meses que había dejado el cigarro. Es decir, oficialmente #MiMarcelo dejó de ser “El chico de humo”, porque cuenta la leyenda que llegó a fumar hasta dos cajetillas de cigarros por día. Es decir, si la cajetilla era de 20, pues por qué no se metía 40 cigarrillos diarios en la boca #PasuMecha.

Se necesita más que valor para dejar de sopetón este vicio. Lo que no dijo Ebrard en la mesa, pero sí me dijeron mis informantas, es que el político perredista de 52 años ha subido unos cuantos kilitos desde que le dijo adiós al cigarro. Pero como yo digo, eso con un buen laxante se arregla. ¿Será que #MiMarcelo está tomando aliento para convertirse nuevamente en papá? #EstensenAtentos porque en una de esas nos da la sorprais #HastaLaVistaBeibis.

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