Cómo es el proceso para elegir al nuevo papa

CIUDAD DEL VATICANO.- Desde el 11 de febrero, cuando Benedicto XVI sorprendió al mundo al anunciar su renuncia al Pontificado, comenzaron las especulaciones sobre la identidad de su sucesor. Después de una danza de nombres, hoy comienza la elección sin un claro favorito.

Si bien esta tarde se llevará a cabo la primera elección, ésta será más bien simbólica, dado que es poco probable -sobre todo en este cónclave de indecisos- que en la primera votación haya un acuerdo. Para ser elegido Papa es necesario alcanzar dos tercios de los votos de los cardenales electores. Dado que este año participan 115 purpurados con poder de decisión (menores de 80 años), se necesitan 77 votos para ser elegido.

La normativa vaticana establece que en el segundo, tercero y cuarto día se celebren cuatro votaciones por día: dos votaciones por la mañana y dos por la tarde. Después de cada una, saldrá una fumata de la chimenea de la Capilla Sixtina: será blanca si se eligió un nuevo papa y negra si ningún cardenal logró reunir dos tercios de los votos.

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Si tras esos tres días ninguno ha alcanzado los 77 votos, se procederá a una jornada de reflexión y plegarias en la que no se votará. Después se reanudarán las votaciones para otros siete eventuales escrutinios.

Si tampoco ha salido Papa, se procederá a una nueva jornada de reflexión y después a otros eventuales siete escrutinios. Si sigue sin haber fumata blanca, habrá otra pausa de reflexión y otros siete escrutinios. Y así hasta 34.

A partir de ese momento, se votaría entre los dos cardenales más votados, pero éstos no podrán participar en la votación.

Benedicto XVI fue elegido el 19 de marzo de 2005 en la cuarta votación, Juan Pablo II el 16 de octubre de 1978 en la octava votación y Juan Pablo I el 26 de agosto de 1978 en la cuarta.

Los "papables"

El cónclave se celebra sin que destaque un candidato fuerte, aunque todas las miradas están puestas en purpurados de iglesias dinámicas y jóvenes, como la africana y la latinoamericana, y son muchos los que aseguran que el futuro papa no será italiano, debido al lastre del escándalo "VatiLeaks", que echó luz sobre una trama de internas y escándalos de dinero dentro de la Curia.

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El brasileño Odilo Scherer parece contar con el favor de la curia vaticana y es sabedor de su burocracia. El arzobispo de San Pablo conoce las finanzas de la Santa Sede y forma parte de la comisión rectora del banco Vaticano.

Por otro lado, suena con fuerza el italiano Angelo Scola. Arzobispo de Milán, la diócesis más importante de Italia, Scola tiene fama de buen gestor tanto en Milán como antes en Venecia.

De carácter afable, es considerado un candidato atractivo para acometer la reforma interna de la Iglesia, especialmente expuesta a casos de corrupción y batallas como las filtraciones de Vatileaks.

Como líderes pastorales, se barajan los nombres de dos estadounidenses: el cardenal Timothy Dolan de Nueva York y Sean O'Malley de Boston. O'Malley usa Twitter habitualmente. Es un hispanófilo confeso, doctor en literatura española y portuguesa, que tuvo que afrontar a su llegada a Boston los casos de abusos a menores por parte de sacerdotes. Una de sus decisiones más conocidas fue poner a la venta el Palacio Episcopal de la ciudad para indemnizar a las víctimas.

Dice el aforismo vaticano que el que entra como papa al cónclave sale cardenal. Aunque no siempre ha sido así. Joseph Ratzinger, después Benedicto XVI, llegó como gran papable al cónclave del 2005 tras la muerte de Juan Pablo II y salió, efectivamente, como Papa.

Agencias EFE y AFP

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