La muerte de bin Laden

El presidente Bush se encontraba cenando en un restaurante de Dallas cuando un miembro del Servicio Secreto se acercó a él. Tenía una llamada del presidente Obama.

En una entrevista concedida posteriormente a la CNN, Bush dijo que después de la llamada no sintió júbilo ni alegría. La única emoción que la noticia le había transmitido era el consuelo que se siente al terminar un largo ciclo.

Poco después de hablar con el que había sido el presidente de Estados Unidos durante el 9-11, Obama compareció en televisión para confirmar la noticia que en la noche del domingo había interrumpido todos los noticieros del planeta: Bin Laden estaba muerto y el ejército de Estados Unidos tenía el cadáver.


Aquella noche se supo algo, aunque poco más. Un comando especial había entrado en un caserón en el que se encontraba Bin Laden en Pakistán, su identidad estaba plenamente confirmada y su cadáver había recibido sepultura en el mar conforme al rito musulmán.

En los días siguientes se sucedieron todo tipo de noticias. Personas auto denominadas expertos escribieron largos artículos y concedieron entrevistas ofreciendo conocimiento detallado del tema. En los meses que siguieron a esos días, se sucedieron más artículos, libros y más opiniones. Las personas con conocimiento real de lo sucedido se limitaban a contestar "no puedo responder a esa pregunta"

Lo que se sabe que es cierto es que Bin Laden estaba en Pakistán, aunque nunca quedará claro si los pakistaníes sabían o no sobre el escondite. Se sabe que Estados Unidos no avisó de la operación a sus aliados, lo que provocó un aumento de la tensión posterior entre ambos países. Se sabe también que la operación estuvo cerca de no llevarse a cabo y que fue necesaria la intervención de Obama para que se produjera. Sabemos que fue seguida en directo desde una habitación de la Casa Blanca por medio de un enlace de video facilitado por la CIA y que la intervención comenzó con la caída de uno de los helicópteros que participaban en la operación.
El presidente Obama y su equipo siguen el desarrollo de la operación que acabó con la vida de bin Laden. AP
No se sabe si bin Laden se resistió o no. Probablemente nunca se sabrá si había instrucciones de atraparle con vida. No hemos visto ni probablemente veamos las imágenes de su cadáver, aunque fueron numerosos los intentos de aficionados al Photoshop de componer la última fotografía. Sabemos que los miembros del Congreso que la vieron la calificaron de "muy desagradable".

Se sabe que fue necesaria la insólita cooperación y coordinación de los servicios de inteligencia de Estados Unidos para encontrar a bin Laden y es también probable que se llegara a él a través del seguimiento de uno de sus correos de confianza, que también pereció en el asalto.

Se afirma que en el caserón bin Laden vivía recluído, que salía poco, que su estado de salud era mejor que el que se sospechaba, que estaba incomunicado, salvo por una pequeña televisión que le mantenía al corriente de lo que sucedía y que su papel en la organización terrorista que él fundó había pasado a ser meramente simbólico.

Para los Estados Unidos el papel de símbolo fue precisamente el que justificó la inversión de casi diez años de trabajo hasta dar con él. "Puedes correr, te puedes esconder, pero antes o después te encontraremos". Ese había sido el mantra de las sucesivas administraciones y finalmente se hizo realidad. Seis días después del anuncio del presidente Obama, Al Qaeda reconoció por medio de un comunicado que bin Laden había muerto.




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