Mexicanos celebran triunfo sobre Brasil

MEXICO (AP) — Miles de mexicanos con sombreros de charros, camisetas de la selección de fútbol y banderas tricolores se congregan en el Angel de la Independencia, el monumento más emblemático de la capital, para festejar el triunfo sobre Brasil en los Juegos Olímpicos.

En las calles los autos tocan el claxon y sus tripulantes gritan "¡México, México!". Se trata de la primera medalla de oro en fútbol en juegos olímpicos.

Los aficionados en el Angel de la Independencia corren y brincan alrededor del monumento cantando canciones mexicanas como Cielito Lindo, gritando "¡Campeón, campeón, campeón!" y haciendo ruido con cornetas de plástico.

Unos corren envueltos en la bandera mexicana, otros visten playeras de la selección, pelucas o gorros con los colores nacionales o hasta bigotes de peluche que los vendedores anuncian como "estilo Pancho Villa", sirven para festejar el 2-1 que sorprendió a muchos mexicanos.

Juan Ramírez, un estudiante de 24 años, viajó con sus amigos desde el oriente de la Ciudad para ver el partido en un bar cercano al Angel de la Independencia. Esperaba que México jugara bien, pero no que ganara. "Pensé que nos íbamos con la plata", dijo mientras festejaba aventándose espuma con sus amigos.

Muchos incluyeron en sus festejos a sus mascotas, como Juan Leyva, que llegó al Ángel de la Independencia con su perra xoloizcuintle, Maya, con un traje del uniforme de la selección mexicana. "Yo pensaba que podríamos ganar y el primer gol nos dio muchas posibilidades, pero con Brasil aún con dos goles a cero nada es seguro. Pero ya está, ganamos", dijo.

Ni los vendedores de parafernalia de la selección mexicana esperaban ese triunfo. "Llevo 100 gorros vendidos en menos de una hora", dijo feliz Jorge Alejandro Hernández, un comerciante tan novato en estos eventos que cuando los aficionados empezaron a brincar él pensó que estaba temblando.

Al lado de él, Alejandro Ruiz vendía y colocaba enormes pestañas con los colores de la bandera a niños que pagaban 10 pesos (menos de un dólar) por ellas. Otros compraban pequeñas mohicanas de peluche verde, blanco y rojo.

Fueron más de dos horas de espera, las calles de la capital mexicana estaban vacías y decenas de policías rodeaban el Angel con vallas para esperar a los hinchas.

Se escuchaba el sonido de los televisores que transmitían el partido y los gritos de "Gooool" de los aficionados que festejaban la ventaja de México sobre Brasil que terminó con un marcador 2-1.

Un gol tan temprano en el partido (a los 28 segundos) encendió los ánimos y las esperanzas de los mexicanos, que esperaban un partido complicado.

La tristeza invadió en Brasil. Y es que las expectativas eran altas entre quienes esperaban la primera Medalla Olímpica en ese deporte, la única gran presea del fútbol que Brasil del "jogo bonito" no tiene.

En Río de Janeiro, los aficionados en shorts y bikinis se reunieron en las playas a ver el partido. En Playa Leme, música estilo samba amenizaba el festejo de muchos asistentes con look Neymar. Pero la fiesta duró los 28 segundos que México tardó en anotar su primer gol. En medio del silencio, unos cuantos aficionados mexicanos se atrevían a festejar.

Al final del partido, la brasileña Rosemary de Oliveira puso la mejor cara posible ante la derrota.

"Quería que fuera oro, pero no importa, lo más importante es participar", dijo. "Ganamos plata. ¡Vamos Brasil!".

"Estaba seguro que derrotaríamos a México", dijo Eladio Viavetto, un estudiante de psicología de 19 años, mientras tomaba una cerveza en un bar de Sao Paulo. "Antes de que empezara el partido sentía que merecíamos la medalla de oro, pero después del primer gol de México empecé a tener dudas que se incrementaban cuando veía que los mexicanos eran superiores a nosotros".

Sentado a su lado, su amigo Leoncio Martines, estudiante de ingeniería de 21 años desvió por un segundo la vista de la pantalla de televisión. "Brasil jugó horrible. El equipo merecía perder y los mexicanos merecían ganar", dijo.

En la capital mexicana Ulises Lomán, director de sistemas en una empresa, se reunió con familia y amigos en un restaurante para ver el partido que llamó "de ensueño". "Luego se puso difícil, pero el primer gol de México fue inesperado", dijo Lomán mientras veía el partido con un desayuno en su mesa.

Arturo Castellanos y su amigo Carlos Guerrero, estudiantes de derecho, iban preparados para el triunfo de su selección, pero no esperaban un primer gol antes del primer minuto del partido. "Hasta pena me dio, grité hasta groserías (en el restaurante)", dijo Castellanos.

Los jóvenes recorrieron varios restaurantes y cantinas del barrio bohemio de la Condesa hasta encontrar un lugar abierto y ver el partido con compañía y una cerveza. "México no lo ha dejado hacer su partido (a Brasil)", dijo Castellanos, "Brasil se ha vuelto nuestro cliente, hace tres meses le ganamos en Dallas, pero nunca le hemos ganado en las Olimpiadas".

Durante el medio tiempo en México, muy cerca del restaurante donde Castellanos veía el partido, caminaba Ignacio Villegas con un suéter del que se asomaba una camiseta de la selección brasileña. "La gente me ve feo (por la playera amarilla)", dijo el estudiante de 18 años que iba rumbo a su trabajo. Su abuelo era brasileño y él admira el estilo de juego de esa selección, pero no dejó de darle emoción la primera anotación de los mexicanos. "Brasil no ha jugado como equipo aunque tenga puras estrellas, y México ha jugado excelente".

En casa de los Ríos Sandoval, una familia con pasaporte brasileño y mexicano, los sentimientos eran encontrados. Mariana, la hija antropóloga de 32 años, esperaba el triunfo de Brasil. "Es un asunto de formación, en casa de mis abuelos brasileños el fútbol sí es muy importante y aquí en México nunca tuve a nadie que me hiciera ver los partidos. Siempre me siento un poco menos mal si pierde México que si pierde Brasil, pero tampoco quería que los (brasileños los) destrozaran", dijo.

Adentro de su puesto de periódicos en Avenida Insurgentes, una de las principales de la capital mexicana, José Sánchez Coronel, de 60 años, arreglaba la antena de su pequeña televisión blanco y negro, para no perderse ni un segundo del partido. "Que se logre, que se logre, tan si quiera será la única de oro que nos llevemos", dijo.

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Renata Brito en Río de Janeiro y Stan Lehman en Sao Paulo contribuyeron a este reporte.

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