Las mamás con dificultad para amamantar tienen más riesgo de depresión postparto

Amamantar es el mejor alimento para los bebés pero también es muy beneficioso para el estado de ánimo de las madres, al punto que las mujeres con dificultades para amamantar en las primeras dos semanas tras el parto tienen un riesgo mayor de desarrollar una depresión post-parto, concluyó una nueva investigación.

“Encontramos que es muy frecuente que las madres que están experimentado dificultades para amamantar también estén deprimidas. Hubo una coincidencia clínica tremenda”, dijo Stephanie Watkins, de la Universidad de Carolina del Norte (Estados Unidos).

LA DEPRESIÓN POSTPARTO

La depresión postparto ocurre cuando una mujer siente una tristeza profunda tras dar a luz y esta no se alivia con el paso del tiempo. Esta patología genera mucha angustia, ansiedad y desvalorización propia. Suele ir acompañada de síntomas como falta de apetito, trastornos del sueño y paranoia. A su vez, las mujeres con este problema tienen miedo de que su patología impida que cuiden bien a sus hijos.

Los cambios hormonales que suceden antes y después del parto contribuyen a desarrollar esta patología, que en los casos más graves puede requerir que internen a una mamá. Ante la duda, los especialistas recomiendan consultar con un médico para que evalúe la posible presencia de este mal.

AMAMANTAR PARA ESTAR FELIZ

Para llegar a dichas conclusiones los autores utilizaron información de 2.586 mujeres que habían tenido un hijo. El 8,6% de ellas desarrollaron una depresión profunda dos meses después de dar a luz. Al analizar las dificultades en torno a la lactancia, surgió una asociación entre este problema y el riesgo de la depresión. Sus conclusiones fueron publicadas en la revista Obstetrics and Gynecology.

“Las mujeres que dijeron que no les gustaba amamantar tenían un riesgo 42% mayor de sufrir una depresión postparto, en comparación con las mujeres que disfrutaban de la experiencia”, detalló Watkins.

La especialista también subrayó que las madres con dolor severo de pecho en el primer día y a las dos semanas tenían el doble de posibilidades de desarrollar una depresión.

Los autores concluyeron que esta asociación es tan fuerte que los médicos deberían controlar la presencia de la depresión en las madres con dificultades para amamantar. “Si una mujer tiene problemas para amamantar debe consultar con su profesional de la salud. Si no están contentas con su vida, si se despiertan y piensan ‘No puedo hacer esto otro día’, entonces están frente a una emergencia médica”, dijo Watkins.

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