Horroriza a mexicanos ataque a casino que deja 52 muertos

MONTERREY, México (AP) — Los mexicanos han visto numerosos crímenes horribles en los cinco años que ha durado la guerra contra el narcotráfico en el país, pero para muchos, el ataque incendiario que dejó al menos 52 muertos sentó un nuevo nivel de terror en un país al que ha curtido la violencia.

En esta ocasión las víctimas mortales no fueron pistoleros de algún cartel narcotraficante ni emigrantes que se opusieron a que los reclutaran grupos del hampa, como ocurrió en otros ataques.

Ahora fueron empleados o apostadores que se encontraban en el Casino Royale, ubicado en un sector rico de esta ciudad industrial. En el inmueble irrumpieron el jueves al menos ocho agresores y lo incendiaron mientras decenas de personas quedaban atrapadas en el interior.

El viernes, el país se enteró de detalles espeluznantes del suceso, y algunos políticos y expertos dijeron que este acontecimiento sentaba un nuevo hito macabro en un conflicto que ha dejado 40.000 muertos desde 2006.

El presidente Felipe Calderón puso de relieve la gravedad del momento en un discurso televisado a la nación, en el que declaró tres días de luto, un hecho sin precedente, y calificó el ataque como el peor cometido contra civiles en la historia reciente del país.

En tono airado, Calderón aseguró que "no estamos enfrentando a delincuentes comunes. Estamos enfrentando a verdaderos terroristas que han rebasado todos los límites".

Sin embargo, el presidente no dio indicio de que cancelaría su política de confrontación contra los carteles del narcotráfico.

Horas después, Calderón se presentó en el exterior del casino incendiado y observó un minuto de silencio en el lugar.

El ataque incluso atrajo la condena del presidente Barack Obama, quien lo describió como "bárbaro" y "reprobable", en un comunicado.

En las calles cercanas al casino, la gente decía que este hecho de violencia profundizaba el sentimiento de vulnerabilidad que muchos experimentan en esta ciudad del norte de México, que por mucho tiempo era conocida como una de las más seguras de México.

En los últimos años, sin embargo, Monterrey quedó inmersa en una lucha por territorios entre el cartel del Golfo y sus otrora aliados de los Zetas.

El Casino Royale había sido blanco de dos ataques anteriores, entre ellos uno en mayo en el que individuos armados dispararon desde el exterior.

En julio, en otra parte de la ciudad, 20 personas fueron asesinadas durante un ataque contra un bar.

"Lo que pasó anoche (el jueves) fue el colmo", dijo un hombre que tomaba una Coca-Cola en un puesto de hamburguesas frente al depósito de cadáveres de la ciudad.

Numerosas familias hacían fila en el lugar desde la noche en un intento por localizar a sus parientes que podrían estar entre los fallecidos. Al igual que muchas personas, el hombre se rehusó a dar su nombre por temor.

"No sabemos cómo cuidarnos ahora, ni con quién estamos hablando; seguridad ahora no tenemos".

El ataque tuvo un impacto nacional fuerte debido a que numerosas víctimas pertenecían a la clase media a la que la violencia del narcotráfico no había alcanzado, dijo Jorge Chabat, experto en seguridad y narcotráfico en el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE).

Hechos previos de violencia han dejado más víctimas, como un lugar descubierto en 2010 en el que se encontraron los cadáveres de 72 emigrantes, dijo Chabat.

Sin embargo, las decapitaciones, descuartizamientos y otros crímenes horrendos que se ven a diario en la pugna entre narcotraficantes habían afectado principalmente a personas de las clases económicas más bajas, dijo.

"Obviamente el impacto mediático que esto tiene es mayor porque estamos hablando de un ataque a la población civil de ciertos ingresos", expresó Chabat. "Quienes estaban ahí eran de clase media, clase media alta en una ciudad importante en México, con obvias repercusiones a nivel nacional e internacional, y por el número de muertos evidentemente".

De las víctimas, 35 eran mujeres y 10 hombres —señalaron las autoridades— lo cual muestra la popularidad que el juego ha adquirido entre la población femenina. Numerosas mujeres acudían a jugar bingo o con las máquinas para divertirse por las tardes.

El género de otras siete víctimas no ha podido ser determinado.

Las autoridades mostraron el viernes las imágenes de las cámaras de vigilancia en las que se ve cuando entre ocho y nueve individuos llegan en cuatro vehículos al casino y le prenden fuego en unos cuantos minutos.

Los agresores ordenan a las personas que se marchen antes de incendiar el lugar, pero muchos huyen más al interior, donde las autoridades dijeron que con seguridad murieron más pronto, la mayoría a causa de inhalación de humo.

Las autoridades de protección civil y la Oficina de la Procuraduría General de Justicia estatal investigan si el casino tenía medidas de seguridad adecuadas y salidas de emergencia, ante los relatos contradictorios de sobrevivientes que dijeron que las puertas de emergencia que daban al estacionamiento estaban cerradas.

Los bomberos que ingresaron en el edificio para combatir el fuego encontraron 16 cadáveres de personas que al parecer intentaron refugiarse de los individuos armados cerca de las puertas de emergencia y quedaron atrapadas por las llamas y el humo, dijeron autoridades. Otros cadáveres fueron encontrados en las oficinas y baños.

Jorge Camacho Rincón, director de protección civil del estado de Nuevo León, del que Monterrey es la capital, dijo que ha habían ocurrido antes ataques de individuos armados contra casinos, pero nunca incendios, así que quienes estaban dentro reaccionaron bien.

Las personas buscaron los lugares para protegerse de posibles disparos, dijo. Se fueron corriendo hacia zonas cerradas.

El secretario del Gobernación, Francisco Blake Mora, dijo el viernes en conferencia de prensa que las autoridades intentaban localizar a los responsables del incendio y seguían todas las líneas de investigación.

El gobernador de Nuevo León, Rodrigo Medina, dijo que el estado cubrirá los funerales de 12 de las víctimas cuyas familias no tienen medios económicos.

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Los periodistas de The Associated Press, Jack Chang, Olga Rodríguez y E. Eduardo Castillo, en la Ciudad de México, y Porfirio Ibarra Ramírez, en Monterrey, contribuyeron a este despacho.

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