Hidalgo, Pino Suárez y Pantitlán, las más peligrosas bajo tierra

Foto: CuartoscuroLas estaciones más peligrosas del Metro de la Ciudad de México son Hidalgo (con transbordo entre líneas 2 y 3), Pino Suárez (con transbordo entre líneas 1 y 2) y Pantitlán (donde convergen líneas 1, 5, 9 y A).

La estadística oficial, obtenida a través de mecanismos de transparencia, señala que entre 2008 y el primer semestre de 2011, en la red conformada por 175 estaciones fueron denunciados mil 239 casos de abuso sexual, con mil 283 probables responsables detenidos, lo que indica que, en la mayoría de los casos, los ofensores sexuales actúan solos. La estación con mayor incidencia en este rubro fue Hidalgo, con 144 actos reportados en el periodo; seguida por Pino Suárez, con 82, y Pantitlán, con 65.

El liderazgo delincuencial de las tres estaciones se repitió en materia de robo, delito por el cual fueron denunciados en el mismo periodo mil 56 probables actos ilícitos y detenidas mil 254 personas relacionadas con ellos. Las posiciones entre las tres estaciones variaron ligeramente de la siguiente manera: en primer lugar Pantitlán, con 110 reportes; después Hidalgo, con 79, y Pino Suárez, con 55.

Francisco Bojórquez, Director del Metro, señala que la tendencia delictiva al interior del sistema de transporte ha ido a la baja desde que se implementó el sistema de videovigilancia: “Cuando empezamos a operar con el sistema (2009) llegamos a detectar a 16 bandas delictivas. Ahorita ya no hay bandas, las que operan son células de dos personas o individualmente”.

Sobre el comportamiento de los grupos delincuenciales, Bojorquez señala: “Los delincuentes respetan sus zonas. Si el día de ayer un delincuente robó a un usuario, ponle que en unos días no regrese, pero va a regresar porque esa es su zona de trabajo. Incluso tienen horarios”.

El Big Brother subterráneo

Actualmente se encuentran instaladas cinco mil 300 cámaras de video al interior de las estaciones del Metro. Mil 900 de ellas dentro de vagones de las líneas 1 (Pantitlán-Observatorio) y 2 (Cuatro Caminos-Tasqueña), en fase de prueba.

El objetivo del Gobierno del Distrito Federal (GDF) al poner en marcha este sistema de videovigilancia fue el de inhibir los delitos; sin embargo, Gabriel Regino, experto en seguridad y ex subsecretario de Seguridad Pública del DF, difiere, pues asegura que las cámaras no deben ser vistas como un sistema inhibidor del delito, sino reactivo para la identificación e investigación de la comisión de los mismos: “no son inhibidoras de la conducta delictiva, sino coadyuvantes para la detención, investigación y detección de personas que están cometiendo delitos”.

En cuanto a recursos humanos, cuatro mil 180 elementos de seguridad (980 vigilantes adscritos al Metro y tres mil 200 elementos de la Policía Auxiliar, Bancaría y del Estado de México) velan por la seguridad de 4.5 millones de usuarios al día, es decir, un guardia por más de mil usuarios, promedio.

Bojórquez Hernández asevera que al actual sistema aún falta por sumar: “dos mil policías más; cámaras de vigilancia en vagones; y 320 binomios de detectores de metales y revisión de rayos X, para asegurar los 350 accesos a todas las estaciones (actualmente sólo se cuentan con 30)”.

El Metro del DF, catalogado entre los más seguros de América Latina, basa su resultado en la estadística oficial, la cual no refleja la comisión real de delitos, toda vez que la mayoría de estos no son reportados debido a las dificultades para poder reportarlos ante las autoridades.

Y para aquellos pocos que sí reportan los delitos, el viacrucis apenas comienza. Una vez que el probable ofensor es detenido, los vigilantes o policías solicitan el apoyo de una patrulla para trasladarlo a la agencia de Ministerio Público más cercana, a donde la víctima tendrá que dirigirse por sus propios medios. Sin embargo, el apoyo policíaco puede tardar horas, lapso en el que algunos ofendidos desisten.

Raúl N., vigilante del Metro desde hace 16 años, asegura que ha visto a las víctimas de algún robo o abuso sexual pasar del encono, a la angustia, a la desolación y finalmente al abandono del caso, antes de encontrar los medios para transportar al presunto delincuente: “He visto casos de tres hasta ocho horas. Las personas están en el Metro porque se dirigen a un lado que los esperan, al trabajo o a su casa. Son muy pocas las que se esperan. Y si no hay denunciante, no podemos retenerlos”.

En este sentido, se busca que el sistema de videovigilancia también incentive la denuncia, pues se cuenta con más probabilidades de ubicar y detener al presunto delincuente, por lo que Bojórquez Hernández señala: “Si alguien tiene una queja o quiere presentar una denuncia, le preguntamos en qué estación, a qué hora y podemos ver lo que quedó grabado y con eso recuperar la imagen. (Los videos) quedan grabados por siete días. A partir del octavo se borra la información… La información en video le sirve a la Procuraduría para iniciar su investigación”.

Siete días quedan guardados los videos tomados por las cámaras de seguridad del Metro y es el tiempo del que disponen los usuarios víctimas de algún delito para solicitar ver las imágenes y proceder a denunciar.

Comparativo internacional

Aquí la cifra de robos en la Comunidad de Metros (Comet), que integra a los metros de Beijing, Berlin, Guangzhou, Hong Kong, Londres, Madrid, Moscú, Nueva York, París, Santiago, Shanghai, Sao Paulo, Taipei y la Ciudad de México.

ROBOS X CADA 100 MIL USUARIOS

Londres                  0.626
Madrid                  0.224
Shangai                  0.105
Nueva York                  0.078
Moscú                  0.060
Hong Kong                  0.057
México                  0.029
Beijing                  0.026
París                  0.005
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