Ganaderos de Arizona piden más seguridad en la frontera

El hacendado Dan Bell se ha topado con narcotraficantes en su finca ganadera del sureste de Arizona, ha encontrado en su propiedad los cadáveres de inmigrantes indocumentados que han fallecido por exposición al calor excesivo, y un agente de la Patrulla Fronteriza fue asesinado en diciembre a unos ocho kilómetros (cinco millas) de su casa.

El ganadero de 42 años ya ha tenido más que suficiente.

Bell y un grupo de hacendados del sur de Arizona visitaron el jueves la Legislatura estatal en Phoenix para explicar a los legisladores lo terrible que es la situación en sus propiedades y para pedir que se haga algo al respecto.

En respuesta, un comité del Senado aprobó con votación de 6-1 una iniciativa de ley en apoyo del plan de los ganaderos denominado "Restaurar nuestra frontera", conocido también como ROB, por sus siglas en inglés pero también en recuerdo del hacendado Robert Krentz, quien las autoridades creen fue asesinado por un indocumentado en su propiedad el año pasado.

"Necesitamos ayuda aquí", dijo Bell a The Associated Press, después de hablar ante el comité. "El lugar sencillamente se ha salido de control", agregó.

Bell era amigo de Krentz y dijo que la muerte del hacendado lo indignó a él y a otros ganaderos cuyas propiedades se han convertido en lugar de tránsito de indocumentados y narcotraficantes.

La familia de Bell ha sido propietaria desde la década de 1930 de la hacienda de 90.650 kilómetros cuadrados (35.000 millas cuadradas) ubicada al oeste de Nogales. Comenzaron a ver violencia en la región a mediados de la década de 1990, cuando el gobierno reforzó la seguridad en la frontera en California y Texas, haciendo que los traficantes de drogas y personas se movieran hacia la frontera de Arizona, convirtiéndola en el cruce de ilegales más activo a lo largo de la frontera Estados Unidos-México, de 3.200 km (2.000 millas) de longitud.

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