El hombre que debió ser presidente, según The Economist

Foto: GDFEl semanario inglés The Economist aseguró, en su editorial “Regresando al futuro”, que el candidato priista a la presidencia, Enrique Peña Nieto, “es la opción menos mala” para México.

Agrega que “estas elecciones tendrían que haber sido ganadas por la izquierda. Si  su candidato presidencial hubiera sido Marcelo Ebrard, un moderno socialdemócrata y jefe de gobierno de la Ciudad de México”, y quien habría obtenido “el voto” de este medio británico.

“En cambio, la izquierda (PRD, PT y Movimiento Ciudadano) está otra vez representada por Andrés Manuel López Obrador, cuyo carácter  es mesiánico y su comportamiento vergonzoso, después de haber perdido por un estrecho margen en 2006 y  haber declarado la guerra a las instituciones. El PAN de Josefina Vázquez Mota es digno, pero ha tenido una campaña caótica”, reveló el semanario.

¿Por qué regresaría el PRI?
Foto: AP Hoy los votantes mexicanos, que hace 12 años sacaron al PRI del poder, podrían regresarle la corona este 1 de julio con Enrique Peña Nieto, “un hombre de 45 años, telegénico, fresco, rodeado de un grupo de tecnócratas salidos de las mejores universidades del mundo”, indica The Economist.

El semanario agrega que el abanderado del tricolor es “heredero de la más retrógrada maquinaria política del PRI. Sus aliados incluyen antiguos caudillos y sus opositores lo involucran en prácticas sospechosas, tales como la compra de cobertura televisiva”.

The Economist cuestiona: “¿Por qué México está a punto de dar un paso aparentemente hacia atrás?” e indica que la respuesta comienza con los decepcionantes últimos doce años en el poder del PAN, primero bajo Vicente Fox y Felipe Calderón.

“Golpeados por la competencia china y luego por la recesión estadounidense, la economía apenas ha crecido 1.8% entre 2000 y 2011. Y la pobreza ha aumentado”.

En este contexto, ambos mandatarios vieron mermada su capacidad de maniobra en las reformas estructurales “a falta de una mayoría en el Congreso, dejando más o menos intacto el legado del PRI: los monopolios públicos y privados que ahogan la economía y el sistema educativo”.

Sin embargo, The Economist remarca los logros económicos en las administraciones panistas.

Por su parte, Calderón optó por hacer de la seguridad y la lucha contra el narco las piezas centrales de su presidencia. Sin embargo, con 60,000 muertos,  los mexicanos están cansando de la “guerra contra las drogas”,  que en un primer momento apoyaron.

Los puntos positivos para EPN

The Economist enumera algunos puntos positivos del priista: ‘las reformas de bienvenida’,  como la apertura de Pemex a la inversión privada para reducir la dependencia del estado a los ingresos petroleros.

En materia de seguridad, quiere una policía federal mucho más grande y una nueva policía municipal.  Asimismo, se concentrará en erradicar la violencia, en lugar de acabar con el tráfico de drogas.

The Economist concluye, diciendo que los opositores temen por una “restauración del antiguo régimen”; sin embargo, asegura que “la democracia de México en el último cuarto de siglo se ha visto nutrida de algunas instituciones independientes como la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el Congreso, el Banco de México, los medios y las redes sociales”.

“Todo ello significa que si Peña Nieto busca la restauración de dicho régimen, se enfrentaría a la resistencia.  Por lo que sería mejor para él, así como en México, que aproveche la oportunidad no sólo para llevar la reforma económica, sino también para contrarrestar los fantasmas del PRI para ofrecer un país limpio y un gobierno responsable”.

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