Demora Cuba la reforma migratoria

LA HABANA.- A pesar de la enorme expectativa que había generado en Cuba el posible anuncio en el Parlamento de la esperada reforma migratoria , el presidente Raúl Castro se limitó a señalar ayer que las modificaciones para que los cubanos viajen desde y hacia la isla libremente tendrán lugar de manera "paulatina".

"No pocos consideran urgente la aplicación de una nueva política migratoria, olvidándose de las circunstancias excepcionales en que vive Cuba bajo el cerco que entraña la política de injerencia y subversiva del gobierno de Estados Unidos", afirmó Castro, que en 2008 sucedió en el mando a su hermano Fidel, según informó el bloguero oficial Yohandry Fontana.

"Reafirmo la invariable voluntad de introducir, paulatinamente, los cambios requeridos en esta compleja temática, sin dejar de valorar en toda su integridad los efectos favorables y desfavorables de cada paso que demos", agregó el mandatario, en la segunda y última sesión anual parlamentaria, sin dar más detalles.

En agosto pasado, Castro había declarado que una reforma migratoria era posible. Y aunque oficialmente no se había mencionado que el gobierno fuese a tocar el tema migratorio en la reunión parlamentaria de ayer, las expectativas se habían disparado en la isla en la última semana a medida que se acercaba el último encuentro de la Asamblea.

El gobierno, por otro lado, anunció ayer indultos "por razones humanitarias" para más de 2900 presos, que se harán efectivos en los próximos días. Una nota del Consejo de Estado indicó que la medida responde a "la política establecida" y las "numerosas solicitudes de familiares".

Esperanzas

La reforma migratoria es uno de los temas que más esperanzas genera en Cuba, ya que prácticamente toda la población tiene algún familiar en el exterior, en donde viven dos millones de cubanos, el 80% de ellos en Estados Unidos. Para muchos, la ilusión había comenzado en abril pasado, cuando el VI Congreso del Partido Comunista aprobó un plan de reformas económicas en el que se proponía "estudiar una política que facilite a los cubanos residentes en el país viajar al exterior como turistas".

Esas expectativas aumentaron luego del 1° de agosto, durante el primer pleno parlamentario del año, cuando Castro, de 80 años, prometió que actualizaría y flexibilizaría la política migratoria con el fin de eliminar "restricciones que perduraron innecesariamente", desde 1959.

Si bien en aquel momento el presidente cubano no develó plazos para la aprobación de la reforma -que, según dijo, pretende ser "una contribución al incremento de los vínculos de la nación con la comunidad de emigrantes"-, se especulaba con que podría haber un anuncio en la sesión plenaria de ayer.

El tema había sido ampliamente tratado en los blogs opositores y oficialistas, incluido el de Fontana, habitualmente muy bien informado, que había indicado que "el anuncio de cambios en la política migratoria" era "inminente".

También la renombrada bloguera opositora Yoani Sánchez, que ha intentado infructuosamente viajar al exterior 18 veces desde que volvió a la isla, en 2002, tras vivir dos años en Suiza, había escrito en su blog: "El rumor de que mañana viernes [por ayer] Castro podría anunciar una flexibilización no me deja dormir".

En los últimos 50 años, las regulaciones migratorias para los cubanos se han caracterizado por un conjunto de sucesivas normas draconianas tanto para salir del país como para permanecer en el extranjero y regresar a la isla.

Actualmente, los cubanos sólo pueden viajar al exterior con una carta de invitación y un permiso de salida oficial. Además, deben pasar un proceso burocrático largo y costoso, de más de 500 dólares, sin contar el pasaje. También precisan visas oficiales de los países que visitan, por lo que, sin la necesidad de la autorización de su gobierno, sólo se resolvería una parte del problema.

Uno de los conflictos fundamentales del tema migratorio está relacionado con el enfrentamiento que mantienen los gobiernos de Washington y La Habana desde hace más de 50 años, y la ley de ajuste que Estados Unidos aplica a Cuba desde 1966.

Esa política de "pie seco-pie mojado" permite que los cubanos que logran poner un pie en territorio estadounidense puedan solicitar su residencia permanente un año después. Cuba acusa a Estados Unidos de usar el tema migratorio como arma política contra la revolución y califica la ley de ajuste de "asesina" y promotora del tráfico de personas.

Al margen de la reforma, y tal como suele ser habitual en estas sesiones parlamentarias, la situación económica del país y los planes presupuestarios para 2012 concentraron la atención del Pleno de la Asamblea.

Según indicó el ministro de Economía y Planificación, Adel Yzquierdo, la economía cubana crecerá un 3,4% en 2012, de un 2,7% este año.

Agencias AP, AFP, DPA, EFE y ANSA

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