Combaten indígenas chiapanecos estereotipos y luchan por su identidad

Por Isaí Flores. Corresponsal

Tuxtla Gutiérrez, 12 Oct. (Notimex).- Los pueblos indígenas son cruciales en el combate de estereotipos y la proyección de su identidad, comunicación con el mundo exterior, así como su capacidad para influir en la agenda política y social, dijo Pedro Raúl López Hernández, miembro de la CEDH.

El presidente de la Comisión de Asuntos Indígenas del Consejo Estatal de los Derechos Humanos (CEDH), aseguró que después de 520 años del descubrimiento de América, los principales rezagos que experimenta la población indígena son en materia educativa, servicios básicos, salud y vivienda.

"Se trata de factores relacionados y que, junto con la pobreza, dan forma y consistencia a un círculo que tiende a repetirse generación tras generación", aseguró.

"Los principales problemas de los indígenas se refieren a la tierra, el territorio, el medio ambiente y los recursos naturales", agregó.

Asimismo, señaló que la administración de justicia y los conflictos legales, la pobreza, los niveles de vida y el desarrollo sostenible, el idioma, la cultura y la educación, el gobierno propio, la autonomía, la participación política y el derecho a la libre determinación.

El especialista estableció que la discriminación y marginación de carácter general, sobre todo la que afecta a mujeres y niños, es un problema persistente, pues los pueblos indígenas resultan especialmente vulnerables en situaciones de conflicto civil y violencia.

A juicio del consejero de derechos humanos, debe impulsarse el reconocimiento constitucional de la existencia de los pueblos indígenas como sujetos específicos y de los derechos que les corresponden.

También, destacó, el derecho a disponer de los recursos materiales y culturales necesarios para su reproducción y crecimiento, el derecho al autodesarrollo material y social; el derecho al ejercicio de las identidades indígenas, al desarrollo, crecimiento y transformación de sus culturas.

"Las poblaciones indígenas en Chiapas son ricas en su cultura, tradiciones, lenguaje, costumbres, vestimenta, música, centros ceremoniales, lo cual nos enorgullece, nos enriquece como sociedad multicultural", refirió.

Esto, añadió, nos impulsa a buscar el avance hacia un Estado de Derecho pleno de igualdades y oportunidades para todos, de respeto a las diferencias, de tolerancia, de convivencia pacífica.

Los indígenas deben estar presentes en las grandes decisiones del gobierno, puesto que el artículo 6° del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) establece la obligación del Estado de consultar a los pueblos interesados mediante procedimientos apropiados, insistió en entrevista.

Esto, dijo, es con la finalidad de que los pueblos originarios decidan sus prioridades en lo que atañe al proceso de desarrollo, en la medida en que éste afecte a sus vidas, creencias, instituciones y a las tierras que ocupan.

Lamentablemente en la práctica, comentó, esto aún es incipiente, aunque ya se dan paso para avanzar en ello, con la Ley sobre la Consulta a las comunidades indígenas aprobadas por el Congreso del Estado de Chiapas este año.

En Chiapas hay cuatro millones 800 mil habitantes, de los cuales un poco más de la cuarta parte corresponde a población indígena, "por lo que hay que tomar en cuenta tres grandes variables demográficas: la fecundidad, la mortalidad y la migración, las cuales varían de acuerdo al comportamiento de esos tres factores".

Cuando se asocian una alta tasa de fecundidad, un descenso de la mortalidad y un número bajo de desplazamientos de población fuera del territorio en cuestión, se producen incrementos sustantivos que -como ocurrió en México durante varias décadas del siglo XX- dan lugar a "explosiones demográficas".

"Sin duda existe una situación negativa del mercado de trabajo y la pobreza, aunque no son exclusivas de los indígenas, ni es exclusivo del estado de Chiapas, la emigración de personas de zonas indígenas en edades adultas afecta negativamente las tasas de participación en su lugar de origen, lo cual es compensado con el trabajo infantil", añadió López Hernández.

El trabajo infantil no es secundario, prosiguió, debido al número de horas diarias que laboran los niños y las niñas, ya que la mayoría lo hace todo el año.

El trabajo en edades tempranas inhibe la asistencia escolar e hipoteca su futuro, ya que en el mercado laboral siempre estarán en desventaja.

La estructura económica de las zonas indígenas está dominada por la agricultura minifundista, con trabajadores involucrados directamente en la producción con una división del trabajo poco especializadas, sostuvo el especialista.

La preponderancia de la actividad agropecuaria entre los hombres, absorbe tres cuartas partes del total de ocupados y les deja poco tiempo para otras actividades.

Entre las mujeres, la agricultura es predominante, pero algo más de la mitad se dedica a las manufacturas, seguidas del comercio.

El potencial de la industria de los textiles, el vestido y la alfarería, son campos en los cuales se pueden adoptar medidas de fomento para adquirir insumos de alta calidad, para que su producción llegue a los mercados nacionales internacionales.

No obstante, expuso que las condiciones de trabajo de la población indígena son lacerantes, además de los bajísimos ingresos, la mitad de la población gana muy poco por cada jornada de trabajo.

NTX/IFL/RMM/GPG

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