Más de cien dirigentes y varios famosos en la ceremonia de apertura

La presidenta de Brasil, Dilma Roussef, el rey du Suazilandia, Angelina Jolie y Michelle Obama figuran entre las muchas personalidades esperadas en Londres para la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos, el viernes.

Más de cien jefes de Estado y de gobierno asistirán al encendido de la llama olímpica por una estrella cuyo nombre es mantenido en secreto, así como el gran espectáculo de 27 millones de libras (34 millones de euros, 42 millones de dólares, concebido por Danny Boyle, director de la película ganadora de varios Oscar 'Slumdog millionaire'.

Un número muy superior al de dirigentes que asistieron a la ceremonia de apertura de los Juegos de Pekín en 2008 y a la de Atenas cuatro años antes.

La canciller alemana, Angela Merkel, y el primer ministro japonés, Yoshihiko Noda, estarán en los palcos de honor del estadio, de una capacidad para 80.000 espectadores.

Será la reina Isabel II en persona la que dará el inicio a los Juegos, tras una recepción organizada en Buckingham Palace en honor de los mandatarios extranjeros. El príncipe Guillermo, su esposa, Catalina, su hermano, el príncipe Enrique, así como Carlos y Camila, estarán a su lado. Pero la participación de la familia real no se detendrá ahí: Guillermo, Catalina y Enrique, que son "embajadores" del equipo olímpico británico, asistirán después a una serie de pruebas, igual que el heredero y su esposa.

La primera dama estadounidense, Michelle Obama, liderarará la delegación de su país, ante la ausencia probable del presidente Barack Obama. Pero el candidato republicano a la elección presidencial estadounidense, Mitt Romney, que realiza una gira por el extranjero, estará. Tendrá una buena ocasión para recordar su experiencia como organizador de los Juegos Olímpicos de invierno de Salt Lake City en 2002.

La delegación rusa estará liderada por el primer ministro, Dimitri Medvedev, pero el Kremlin dio a entender que el presidente, Vladimir Putin, cinturón negro de judo, podría venir a Londres para ver las pruebas de esta disciplina.

El primer ministro francés, Jean-Marc Ayrault, estará también en la inauguración. El presidente, François Hollande, se reunirá por su parte con los atletas galos el 30 de julio.

La leyenda del fútbol británico David Beckham debería también aparecer en la ceremonia, pese a no haber sido convocado en la selección británica de los Juegos Olímpicos, para decepción de sus seguidores. Beckham tomó parte activamente en la campaña de candidatura de Londres-2012 y trajo de Atenas la llama olímpica, que recorre estos días la capital.

Pero las personalidades no estarán solo en el estadio, porque por toda la ciudad están previstas fiestas privadas que serían la envidia de Cannes, según el Times. Entre ellas la de Brad Pitt y Angelina Jolie, que se celebrará el miércoles en el suntuoso marco del museo Victoria and Albert, en beneficio de una asociación en favor de la paz (Sports for Peace).

El exboxeador estadounidense Mohamed Alí será uno de los invitados de honor y, según la prensa, el príncipe Guillermo y Catalina también asistirán, así como Catherine Zeta Jones, el piloto Lewis Hamilton y los hermanos ucranianos Klitschko, actuales reyes del boxeo.

Aunque también habrá ausencias notables en estos Juegos Olímpicos. El gobierno británico, aplicando las sanciones europeas al presidente Bashar Al Asad, no concedió visado a Muwafak Juma, el presidente del comité olímpico sirio, un general del ejército, próximo al régimen. Diez atletas llevarán de todos modos los colores de Siria, escenario de una represión sangrienta desde hace 16 meses contra la rebelión que desafía al régimen.

El presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, que había declarado en mayo que deseaba ir a los Juegos Olímpicos, reconoció que los británicos eran reticentes, por lo que abandonó la idea.

En cambio, el rey de Suazilandia Mswati III podría estar presente, pese a las protestas que habían acompañado la asistencia del monarca africano al Jubileo de Diamante de la reina al estar acusado por la oposición de su país de ser un déspota que se enriquece en detrimento de su pueblo.

El primer ministro británico, David Cameron, saluda a la reina Isabel II de Inglaterra al recibirla en su residencia oficial, en Downing Street, en el centro de Londres, este martes 24 de julio.

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