Kickstarter: financiamiento colectivo a través de la red

Si tienes un proyecto nuevo y no está en Kickstarter, estás perdiendo el tiempo. Fundado en 2009 por una Foto: iStockserie de emprendedores de diferentes áreas, el sitio ha ido creciendo paulatinamente hasta convertirse en uno de los pilares del financiamiento colectivo (crowdfunding) en la web. Gracias a su modelo, miles de proyectos han recibido ese empujón (a veces, hasta más) que les hacía falta para arrancar y convertirse en una realidad.



Antes de arrancar con Kickstarter, hablemos un poco sobre qué es el crowdfunding. Conocido en español como financiamiento colectivo o financiamiento en masa, es un mecanismo a través del cual se puede recaudar dinero a través de la creación de una red de personas que aporta pequeñas cantidades. Estas colaboraciones suelen hacerse de manera desinteresada (es decir, donaciones al proyecto) o a cambio de recompensas tangibles o intangibles.



Kickstarter aprovechó este modelo para convertirse en el catálogo de proyectos más conocido en la red. El funcionamiento es muy simple: una persona registra su proyecto. El autor ofrece algún tipo de recompensa a cambio de un determinado monto de aportación. Se establece una meta financiera a alcanzar y un tiempo límite para lograr el objetivo. Cada usuario mira los proyectos publicados y apoya con un poco de dinero (desde uno o dos dólares, incluso) para los que le gustaría cristalizar.



Como ejemplo práctico, tomaré el caso de Astro, un dispositivo hecho en México para hacer time-lapses. El autor metió su proyecto en Kickstarter con el objetivo de lograr una cantidad que le permitiera hacer producción en masa. A quien aportara $180 dólares se le prometió uno de los dispositivos; mientras que quienes dieran más de $200 recibirían una edición especial.



La idea tuvo mucho éxito, por lo que logró superar rápidamente su meta de 50 mil dólares (al día de hoy, cuenta con más de 155 mil), gracias a más de 800 personas que han aportado. En promedio, cada usuario aportó cerca de 190 dólares. Así, en lugar de buscar a una empresa de financiamiento (un banco, un fondo de inversión), fue la gente quien puso el voto de confianza (y los billetes) para lograr que Astro pasara de ser sólo un prototipo a un producto comercial.



Si bien Kickstarter ha sido muy alabado por permitir que grandes ideas se lleven a la realidad, también es blanco de críticas porque algunos famosos (en especial, personas vinculadas al mundo de la tecnología o el cine) han aprovechado su celebridad para obtener financiamiento colectivo. Es claro que no es lo mismo apoyar a una persona que no tiene muchas otras formas de hacerse de dinero, a aportarle a algún nombre reconocido para evitarle hacer la inversión inicial o ahorrarle el peligro de pérdida.



Como sea, Kickstarter ha demostrado ser una gran herramienta para impulsar proyectos que, de otra manera, difícilmente podrían concretarse. El financiamiento colectivo permite descentralizar el proceso de recaudación monetaria y, contribuyendo todos con un granito de arena -o en este caso, con unas cuantos billetes- podemos hacer realidad la visión de otros. Quién sabe: quizá con gastar un poquito estemos ayudando a emerger al siguiente Steve Jobs o al próximo Steven Spielberg.



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