Cómo prevenir el secuestro virtual

Foto: El UniversalEl secuestro en una de las realidades más escalofriantes en México. Una de las modalidades que se ha puesto en boga en los últimos meses es el secuestro virtual. En esta forma, los criminales se valen de amenazas telefónicas y recursos psicológicos para extorsionar a sus víctimas. ¿Cómo funciona, y sobre todo, cómo podemos prevenirlo?

Su modus operandi es bastante complejo. En primer lugar, eligen a una víctima a la que llaman por celular. El criminal la amenaza con hacerle daño a su familia; de ser posible, le recuerda algún incidente cercano en su ciudad o su localidad. La presión psicológica y la violencia verbal son claves en esta parte. Una vez que intimidan a la persona, le piden que salga de su casa, camine (o tome un taxi) y se dirija a algún sitio público: puede ser una plaza, un centro comercial, entre otros. Le piden información personal (por ejemplo, el teléfono de su casa u otro familiar) y amenazan a la persona con hacerle daño a ella o a su familia si cuelga, por lo que mantienen comunicación todo el tiempo.

A la par que sostienen la llamada con el amenazado, telefonean a su familia, indicándole que su pariente ha sido secuestrado. De ser posible, dan señas particulares del físico o la ropa de la persona. Como el teléfono de la persona afectada está ocupado -ya que en ningún momento cuelga la llamada de la amenaza- la familia no logra comunicarse con ésta. Esta triangulación permite que la extorsión se realice.

A la persona “secuestrada” se le pide que vaya describiendo paso por paso dónde está. Es decir, va dando información valiosa para el plagiario, como “estoy pasando junto a X tienda” o “estoy frente a tal edificio”. Esto le permite a los criminales obtener más datos de la gente alrededor, convirtiéndolos en blancos potenciales. Algunas veces, se les pide a los “secuestrados” que se registren en algún hotel, de modo ellos solos terminan por encerrarse y dificultar más su localización.

Mientras esto ocurre, los delincuentes piden un rescate que se deposite en un banco cercano, de modo que puedan estimar el tiempo que le tomará a la familia de la víctima hacer la transferencia. La logística con la que se operan estas extorsiones puede ser tan precisa que el retiro se hace en cuestión de minutos. Entonces, “liberan” al secuestrado, no sin dejarlo con un severo trauma por lo sucedido.

En el blog Vivir México, una persona relató su experiencia con este tipo de secuestros. En realidad, todo se hace mediante manipulación psicológica y mucha coordinación. El celular juega un papel clave en este tipo de chantajes. ¿Qué podemos hacer y cómo podemos prevenir estas situaciones?

La primera lección es desconfiar de los números desconocidos, especialmente si provienen de una localidad que no es la tuya o aparecen como “número privado”. Segundo, en cuanto escuches la primera amenaza (o identifiques que se trata de un acto de extorsión), corta la llamada. Lo siguiente es avisar a tu familia y amigos sobre dónde te encuentras. Es probable que mientras te llamaban, alguien tratara de extorsionar a tus seres queridos. Informa de tu posición y situación para que la incertidumbre no sea una herramienta para los delincuentes.

En caso de que tomes una de estas llamadas, nunca des ningún dato personal. Como señalamos, cualquier comentario ayuda a los criminales. Puede iniciar como una inocente llamada equivocada; te piden hablar con equis persona y respondes con un “no, habla Juan”. Este tipo de descuidos, por ínfimos que parezcan, son cruciales en estos casos. Sé muy prudente ante ese tipo de información; lo mismo, con llamadas de supuestos bancos, sorteos o familiares lejanos.

Por último, si has sido víctima de un caso así o identificas un número que hace extorsiones, no dudes en denunciar. En muchas ciudades hay mecanismos para que tu denuncia sea anónima, por si tienes miedo de exponerte. Ayuda a prevenir y combatir esta modalidad de “secuestro virtual”.

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