Ciencia neta

¿Por qué mata en el acto una mordedura de serpiente?



Ya empezaron las vacaciones. ¿Tienes previsto visitar un destino exótico? Cuidado con las serpientes: solo zafamos de esta amenaza en la Antártida, único continente libre de su presencia. Ahora, si el plan es pasear por alguna región andina, selvática o con pastizales altos, aumentan dramáticamente las probabilidades de tropezar con alguna de ellas. Razón de más para ver este espeluznante video e informarnos sobre los motivos por los cuales una mordedura de serpiente nos puede matar de inmediato.



En primer lugar, pongamos paños fríos: no todas las serpientes son ponzoñosas. De hecho, muchas de las especies que parecen peligrosísimas no matan a sus presas utilizando los colmillos sino mediante constricción, esto es, oprimiendo a sus víctimas y causándoles la muerte por asfixia. Como no existe modo de identificar enseguida de qué especie se trata, ante cualquier mordedura es imprescindible buscar atención médica lo más rápido posible.

El veneno de la serpiente es almacenado en una serie de estructuras alveolares localizadas detrás de los ojos del animal. La serpiente, que expulsa esta sustancia con propósito de caza y defensa, pretende paralizar de muerte a su presa. Pero su potencia no siempre es letal. Este factor depende de la cantidad de veneno que ha llegado a inocular y de la permeabilidad de los tejidos expuestos al veneno, ya que no en todos absorbe con igual rapidez. El grado de emponzoñamiento ofídico se relaciona con el tipo de área del cuerpo que ha resultado lesionada, pero también de la salud e incluso de la reacción de la víctima, ya que a veces la excitación causada por el temor acelera el pulso cardíaco y por lo tanto flujo de sangre envenenada por zonas vitales.

Son los niños, informa Medline, los que corren el mayor riesgo de muerte o de complicaciones graves: la pequeñez de sus cuerpos hace que resulten afectados más rápidamente. Sí impresiona la popularidad que poseen los métodos que pueden empeorar la salud de alguien que ha sido víctima del ataque de un ofidio (como succionar el veneno con la boca, aplicar torniquetes y cortar el área de la mordedura con un cuchillo o una hoja de afeitar, tres procedimientos peligrosos y vigorosamente desaconsejados por los especialistas). Por el contrario, las recomendaciones más pertinentes —antes de la llegada de un médico— son las siguientes:

1) Mantener a la persona calma y quieta, con el área afectada por debajo del nivel del corazón (para reducir el flujo del veneno) y sin anillos u objetos constrictivos, que pueden causar hinchazones.
2) Si la tez de la persona palidece, acuéstela, levántele los pies a unos 30 cm de altura y cúbrala con una frazada.
3) Una férula suelta en la parte afectada puede ayudar a reducir el movimiento.

Por último, recordemos que si el área de la mordedura se hincha y cambia de color, probablemente estamos ante una serpiente venenosa.

Lo último que debemos hacer es tratar de cazar a la serpiente. Si ya está muerta, llévela con infinito cuidado: siempre es útil conocer la especie. Pero si no está seguro de hacerlo bien, no multiplique el riesgo. A veces muerden varias horas después de muertas, por reflejo. Y la idea es ayudar, no acumular pacientes para un médico que, en el peor de los casos, no llegará a tiempo.

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