Sospechosismo a la antigua

Nueva alquimia electoral para ninis remisos (2)

Foto: CuartoscuroA los ninis ni todo el amor ni todo el dinero, decía Luis Echeverría. Por eso hay que ofrecerles las herramientas necesarias para que en el dudoso caso de que organicen un movimiento estudiantil como el #Yosoy132 no cometan errores fundamentales como el de no ir a los debates. Y peor aún, alegar de tal manera como Peña Nieto y que el público pueda interpretar que te hace falta reforzar la presión en las gónadas. Eso es muy importante.

Líderes: Esta es una de las faunas más importantes en toda coyuntura política. El Yoda visible que domina a los padawanes, el guía espiritual que conduce el destino de las fuerzas vivas, el personaje que decide el camino que habrán de seguir los aficionados que quieren y aman su destino manifiesto. Por eso son tan desconcertantes los del #Yosoy132, porque no hay ahí a quien cooptar, silenciar, maicear como en los viejos tiempos del PRIcámbrico temprano, donde cundían los especialistas en la acumulación originaria de líderes sindicales, estudiantiles, campesinos y proletarios para la tranquilidad del régimen.

Carro completo: Es la materialización del sueño guajiro de la unanimidad electoral. Que por las vías del “haiga sido como haiga sido” el partido y el candidato se lleven todas las glorias comiciales con una pequeña ayuda del delirio de grandeza y la alquimia electoral. Administrar la aplastante mayoría y sentirse como la Bikina y disfrutar de lo que viene siendo la plenitud del pinchi poder, según palabras de ese sabio veracruzano llamado Fidel Herrera. Todo mientras se humilla al adversario con la bestia negra del mayoriteo sin límite de tiempo.

La nueva banda TimbirIFE: Secta satánica que vive del presupuesto para no vivir en el error, cuyo principal atributo, además de la generar suspechosismos a la antigua con su rigor, es la de pilotear el imperio del anticlímax. Aburre y vencerás, es el lema de campaña de esta organización que es como la Kaos del Super Agente 86, un bastión del recontra espionaje. Todo al ritmo de “El que procrastina primero, insacula dos veces”.

Declinador: Al que declina, dios lo ayuda. Este axioma es de sumo interés porque le da aliento al candidato que no se siente con las fuerzas suficientes como para enfrentar a la aplanadora contraria. Si declinas de manera adecuada, con el verbo clásico que mata carita, puedes incluso ser confundido como un gran demócrata. Hay quienes confunden la declinación con la genuflexión (bueno, hay ocasiones en que vienen como los Pingüinos, dos en cada bolsita), pero en realidad la primera requiere de un riguroso análisis sobre la relación costo-beneficio. El que mucho declina pocas ganas tiene de irse.

Por si te lo perdiste:

Alquimia electoral explicada a los ninis (1)

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