Sospechosismo a la antigua

Instrucciones de sobrevivencia post electoral

Foto: AFPVivir una experiencia electoral en México tiene connotaciones religiosas. Sobre todo a nivel de penitencia. Pero sentir en carne propia un escenario post electoral es más religioso todavía. De hecho guarda parecido con la muy medieval costumbre de someter a los infieles al rigor de la leña verde.

Si el periodo de precampañas, campañas, veda y votación transforman a los individuos en criaturas dejadas de la mano de Dios, el periodo que va del recuento de votos, protestas, impugnaciones, escándalos y demás historias de terror, es una rica muestra de lo que viene siendo la pesadilla entre pesadillas. Un recuento de daños, dislates, excesos y melodramas fundamentalmente rancheros, para los que se requiere un instructivo muy especial para cruzar el pantano y dejarlo peor.

1.    Lo básico: No corra, No empuje, No grite. Sobre todo si su candidato no fue beneficiado con los sufragios de las mayorías. Aguántese como los machos y no demuestre su dolor como cuando pierde el América o el Cruz Azul y anda cual alma en pena arrastrando cadenas con la playerita arrugada y moquienta del equipo de sus amores.

2.    Si su partido resultó ganador, celebre con moderación, tómelo con calma y cuénteselo a quien más confianza le tenga. Sobre todo si su partido logró el triunfo de manera dudosa y pendenciera. No ande por la vida haciendo roqueseñales ni hablando de procesos contundentes e inobjetables, pues puede herir los sentimientos de los perdedores que ni aguantan nada.

3.    Es muy importante que si fue beneficiario de algún tipo de incentivo para moldear el sentido de su voto, no lo gaste todo de manera ostentosa. Sea precavido, no lo vayan a delatar sus compras de pánico. Y si las tarjetas que le fueron proporcionadas por los patrocinadores de su contribución a la democracia no funcionan, no acuda histéricamente a reclamar a la sede del Instituto Político. Vaya con serenidad y paciencia, no se altere y espere pacientemente a que en las próximas elecciones se pongan a mano con usted.

4.    En crisis post electoral se permite caer en la euforia o en la depresión dos o tres días, según sea el caso. Superada la etapa es fundamental salir a las calles a incorporarse al lucha, lucha, no dejes de luchar, o a buscar hueso para el próximo sexenio. Nada de clavarse en ondas de pachucos. La patria sigue y sigue.

5.    Si tiene duda sobre las consecuencias de su voto: a) Cheque si atrás de usted no hay una turba de linchadores; b) De haberla no llame a la Fepade que es tan útil como el Trife, así que haga lo que Fox, ponga pies en polvorosa, emprenda la graciosa huída y, ya instalado en París felicite a su campeón, con la esperanza que le mande sus teleofertones en Soriana.

6.    Si va a participar en los recuentos de voto X voto, casilla X casilla, es importante que lo haga a la manera de una terapia ocupacional. No caiga en la tentación de convertir ese ejercicio en una manda porque es muy posible que se le haga vicio.

7.    Comprenda que los consejeros del IFE son solo instrumentos –de altos ingresos, claro— del sistema, así que no descargue sobre ellos todo el vigor de sus frustraciones aunque se pongan peor de pesados que cadeneros del Baby O´. Antes al contrario, compréndalos, apapáchelos y déjelos libres, si regresan para cumplirle su pliego petitorio es que eran suyos, si no, es que huelen a leña de otro hogar.

8.    Finalmente, hay que saber que todo show post electoral tiene un límite. Hay que estar preparado para dejarlo ir, veloz y fatigado, cuando ha llegado el momento de que parta sin dolor. Al fin de cuentas siempre vendrán tiempos mejores pues, como bien se sabe, si hay imposición habrá revolución por lo tanto no hay de qué preocuparse, la diversión estará garantizada. Se lo firmo y se lo cumplo.

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