Sospechosismo a la antigua

Fotos: Reuters y CuartoscuroPara quienes ya están un poco hasta el queque de los conflictos electorales y tienen la peregrina idea de que con la llegada de los Juegos Olímpicos van a encontrar paz y tranquilidad deportiva lamento anunciarles que los shows se pondrán más perros en Londres que en el TRIFE.

De hecho, después de los innumerables escándalos de los competidores de alto rendimiento, quizá muchos de esos que se quejan de los problemas políticos en México, vean las marchas y tomas pacíficas de los #Yosoy132 hasta con cierta nostalgia.

Apenas en las primeras horas de los juegos olímpicos ya habían echado a un montón de atletas dopados (por eso siempre he abogado por la necesidad de unas competiciones mundiales solo para los reyes del antidoping), casi se produce una guerra entre Corea del Norte porque a los ingleses les dio por ponerles a sus jugadoras de futbol la bandera de Corea del Sur, y ya se habían encontrado a un grupo de deportistas egipcios con uniformes Adidas y Nike piratas, además de la expulsión de una chica griega por sus inclinaciones racistas.

Así, pienso que no sería mala idea campechanear lo deportivo con lo político para sobrevivir a la experiencia.

Digamos, si en Londres se da un terrible asunto de orgías descubiertas en la Villa Olímpica (y créanme que ahí ocurren cosas que en el Calígula estarían prohibidas), en ese momento buscas las nuevas revelaciones de López Obrador o de Peña Nieto sobre Monex u Honestidad valiente y, quizá, con un poco de suerte, si es que el Dorian Gel no se escondió en algún baño de la Ibero, hasta pudieran estar debatiendo en serio por los financiamientos de campaña. Es decir, en una alberca de lodo.

Una maravilla que puede ayudarte, incluso, a sobreponerte a las grandes decepciones de la delegación mexicana que, como van las cosas de tristitas, hasta veamos a la manera de un gran logro los uniformes con los que desfilaron en la inauguración de los Juegos Olímpicos, inspirados en los huipiles de la Matrix Paredes y en los uniformes de portero de Jorge Campos.

Entre el melodrama de los judokas, el pulso de maraquero de los de tiro con arco, la inutilidad de los badmintonistas y la desaparición de los nadadores, nuestro único consuelo parece ser la falta de medallas de la estrella de las piscinas, Michael Phelps, que en una de esas exige impugnación.

No estaría declararnos choznos de Mao Tse Tung (de todas maneras ya hasta nos venden virgencitas de Guadalupe y tacos de suaperro) que están arrasando en Londres, e ir a celebrar sus incontables triunfos al barrio chino más cercano a tu comunidad.

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@jairocalixto

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