Proyecto sin fin

Un saludo rompe el protocolo de la toma de posesión presidencial

La ceremonia de toma de posesión según el protocolo previsto en la ley, es un acto solemne en el que el presidente entrante recibe la Banda Presidencial, símbolo que lo acredita como Presidente Constitucional y que sólo él puede portar y lo hace en aquellas ceremonias marcadas por el protocolo político y cívico del país, como es la recepción de las cartas credenciales de los embajadores de otros países acreditados en México o en la ceremonia conmemorativa de la Independencia, entre otros.

Durante muchos años la ceremonia de toma de posesión no tuvo variantes en la forma pues en todas las ocasiones se repitió de manera puntual lo establecido en el protocolo, aunque pudiera variar el lugar en el que se celebraría el evento. La ceremonia de entrega y recepción de la Banda presidencial ha tenido diferentes sedes, citamos algunos ejemplos: Palacio Nacional (Guadalupe Victoria); el Estadio Nacional (Emilio Portes Gil y Pascual Ortiz Rubio); la Cámara de Diputados en Donceles y Allende (Manuel Ávila Camacho),  el Palacio de Bellas Artes (Miguel Alemán, Adolfo Ruiz Cortines, Adolfo López Mateos y Gustavo Díaz Ordaz); el Auditorio Nacional (Luis Echeverría y José López Portillo); y la Cámara de Diputados en San Lázaro (Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo, Vicente Fox).

Por más de setenta años la toma de posesión se caracterizó por el estricto ceremonial y la solemnidad con la que se realizó el evento, en todas las ocasiones iniciaba con la recepción inicial del Presidente que terminaba su mandato por parte de una comisión de cortesía del Congreso de la Unión y otra comisión unos minutos después, recibía al Presidente que asumía el poder formal y legalmente en ese acto.

El presidente de la Cámara de Diputados abría la sesión del Congreso de la Unión y planteaba la razón legal del evento, procedía a colocar la banda presidencial, tomar juramento al nuevo Presidente Constitucional y le daba el uso de la palabra para que pronunciara su discurso de toma de posesión. Los asistentes guardaban silencio y escuchaban el mensaje Presidencial.

En todos los casos el mensaje de nuevo Presidente Constitucional inició dirigiéndose respetuosamente al Poder Legislativo y al Poder Judicial así como a los demás poderes estatales, municipales y a los invitados especiales asistentes al acto, tanto nacionales como extranjeros.

Por esta rigidez protocolaria observada durante décadas llamó poderosamente la atención la forma en la que Vicente Fox inició su discurso de toma de posesión.

El 1 de diciembre de 2000, después de realizar una visita a la Basílica de Guadalupe, Vicente Fox Quesada tomó posesión como el primer Presidente Constitucional de un partido de oposición, inaugurando desde su discurso un singular estilo Presidencial cuyas primeras palabras fueron: "Hola, Ana Cristina, hola, Paulina, Vicente y Rodrigo. Honorable Congreso de la Unión: He asumido la alta responsabilidad de Presidente de la República protestando respetar la Constitución y las leyes que en ella tienen su origen. Lo he hecho también de frente a mi conciencia y teniendo presentes los valores y principios morales que me comprometen”.

En los diferentes medios de comunicación se comentó que el saludo de Vicente Fox  a sus hijos en esa ceremonia había roto el protocolo y era una falta de respeto a los poderes ahí presentes. Fue una intervención retórica inesperada que terminó con la solemnidad de ese acto previsto por la Ley, significó la primera expresión del discurso presidencial que se mantendría durante los seis años de gobierno con esas mismas características.

Cargando...