Proyecto sin fin

Sistema de simulación política y fuga en el PAN

El 14 de diciembre del año pasado fue la fecha  límite para refrendar la militancia en el Partido Acción Nacional, el presidente del partido, Gustavo Madero, señaló que durante este proceso podría perder más de 50 por ciento de sus militantes y señaló que a lo largo de dos sexenios, muchos de los miembros que muestra el padrón se sumaron al partido “en busca de una chambita”. Descartó que esa situación se convierta en una preocupación para la dirigencia, dado que Acción Nacional no ha sido ni es un partido de masas, clientelar o corporativo de militantes.

El ex presidente Vicente Fox no acudió a reafiliarse como militante del PAN; había declarado con anticipación que su reafiliación estaría en duda porque que hubo panistas que intentaron acaparar al partido.  “Lo estoy pensando, es probable que lo deje ahí volando. Hasta que vea yo que en primer lugar apoyamos las reformas que vienen, si el PAN tiene el valor civil, si el PAN tiene lealtad con sus propias convicciones”.

Los mexicanos recordamos que el Partido Acción Nacional fue fundado a raíz de que la corriente socialista de la Revolución Mexicana avanzaba firmemente, organizando a los campesinos y obreros, en contra de los cacicazgos que se oponían a la justicia social prometida por el movimiento de 1910, como fue el reparto agrario, la educación y la salud, entre otros. El contexto internacional de su fundación fue el del conflicto en Europa y Asia, que desembocó en la Segunda Guerra Mundial. La cicatriz de la Guerra Cristera no había cerrado totalmente. La propaganda, promovida por los Estados Unidos y los grupos conservadores de México, planteaba como amenaza cualquier signo de los grupos populares que intentaran organizarse para producir, sobre todo si la promoción de sus estructuras se originaba en el gobierno.

El temor  para los grupos conservadores privilegiados era que el socialismo avanzara y se consolidara. Las experiencias de Lázaro Cárdenas de organizar a los campesinos en el Ejido Colectivo y la promoción de Sociedades Cooperativas en el medio industrial, para los grupos conservadores, en particular los del centro del país y Nuevo León, representaba una seria amenaza para sus intereses y significaba el inicio de un proyecto socialista que ponía en peligro sus privilegios.

El PAN nació para defender los intereses de los grupos conservadores del país. La propiedad privada antes que la social. Los valores clericales, antes que la libertad de elección. La denuncia de los abusos del poder, antes que pretender cambiar el poder. Al respecto, la congruencia ideológica del PAN se mantiene. Para Vicente Fox el partido fue un medio para que los empresarios lo llevaran al poder. El PAN sigue siendo la leal oposición, como llamaba Don Porfirio a los conservadores.

Desde su origen el PAN se propuso la misión de moralizar la política. Ocurrencia que hoy día todavía no sucede ni en El Vaticano. Sus principios ideológicos tienen origen en los documentos de la Doctrina Social de la Iglesia Católica. Ahí se encuentra  la definición de los valores que el PAN le propone al país, un México muy diferente al que existía cuando fue ideado por Manuel Gómez Morín en 1939.

Si el PAN perdió al 50% de sus militantes es porque fue incapaz, durante doce años, de generar el cambio que prometía desde la campaña de Vicente Fox y que refrendo Felipe Calderón. El voto popular le dio dos oportunidades que no supo aprovechar para ejercer el poder que en realidad nunca se propuso conquistar.    

Como Nación debemos asumir que debemos empezar a compartir la responsabilidad del cambio. Ser demócratas es ser tolerantes, pero sobretodo es participar. Los mexicanos debemos transitar de la cultura de la simulación y la no participación al camino del compromiso y la participación activa y militante a través de las organizaciones que existen para ese propósito.

Por estos días vemos como los partidos políticos, esas entidades de interés social que viven de nuestros impuestos, se reproducen como negocios de familias y grupos cerrados que toman un botín para repartirse posteriormente el país y esta situación se reproduce como un cuento sin fin. Los diputados tienen el deber de poner en marcha una profunda Reforma de Estado y uno de los puntos a incluir en ella debe ser la democratización de los partidos políticos que por ahora funcionan como cuevas oscuras que habitadas por chacales.

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