Proyecto sin fin

La Reforma Laboral prueba política para Peña Nieto

Foto: Notimex
El presidente Felipe Calderón envió  a la Cámara de diputados la Iniciativa de Ley preferente en materia laboral que debe ser dictaminada por los legisladores en un plazo de 30 días, contados a partir de su recepción el 1 de septiembre.

El contexto de la reforma laboral afecta los intereses de los empresarios y de los trabajadores y ambos tienen visiones diferentes acerca del nuevo marco legal que debe regular sus relaciones. De un lado se argumentan razones de tipo económico relacionadas con incrementar la competitividad de las empresas mexicanas para desempeñarse con éxito en el comercio internacional actual.

La otra parte defiende intereses políticos originados en el periodo de gestación del modelo de desarrollo estabilizador que opero de 1940 a 1970 y que tuvo como uno de sus sustentos la estabilidad de precios, salarios y cambiaria que requería la colaboración de un movimiento obrero dócil o sometido por un liderazgo sindical que fue compensado con posiciones políticas y discrecionalidad en el manejo de las cuotas aportadas por los trabajadores.

La entrada de México al Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá puso en evidencia la baja capacidad que el aparato productivo nacional tenía para competir en el ámbito internacional. Sin tecnología propia ni productos con valor agregado que ofrecer al mercado.

La reforma laboral debe dejar a salvo los intereses económicos de los empresarios y los del sindicalismo que es parte del corporativismo que dio estructura al PRI pero también generó parte de la riqueza que caracteriza a los empresarios que apoyan el cambio de la norma.

Según el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) la dificultad de crear nuevos empleos es un problema, pero también lo es la baja calidad de los existentes y los que se han generado, lo que inhibe el repunte del mercado interno.

Para el Consejo Coordinador Empresarial la reforma laboral debe atender tres puntos:

1.    Incentivar la inversión y la creación de empleos bien remunerados dentro de la economía formal, abriendo el mercado laboral a sectores de la población que hoy no encuentran empleo de acuerdo con sus necesidades y circunstancias.
2.    Asegurar y ampliar los derechos y obligaciones fundamentales de los trabajadores y las empresas, con criterios claros, certidumbre jurídica e instituciones y procedimientos laborales eficaces.
3.    Incrementar la competitividad del país y de sus empresas, de acuerdo con las necesidades de la gestión productiva y las realidades de la economía moderna.

El Centro de Investigación Laboral y Asesoría Sindical (Cilas) considera que la única forma de frenar la posible aprobación de una reforma laboral es que se forme un frente único amplio de trabajadores, en el cual se privilegien las coincidencias. Francisco Bravo, secretario general del comité ejecutivo de la sección 9, de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) dijo que apoya la construcción de dicho frente, el cual estaría formado por sindicatos independientes.  Señaló que ante la premura de la situación, hay que priorizar los acuerdos, “no discutamos más sobre las divergencias, hablemos de coincidencias”.

El coordinador de los diputados del PRI, Manlio Fabio Beltrones, comentó que espera que prevalezca la madurez en el análisis y la discusión parlamentaria y se logre definir una iniciativa que satisfaga tres criterios básicos: que genere empleo, modernice las relaciones laborales y respete el marco jurídico constitucional.

Por su parte el coordinador del PRD en la Cámara de diputados Silvano Aureoles, dijo su partido pugnará por una reforma justa, donde se promueva y se incentive el desarrollo empresarial, crecimiento de la empresa y generación de empleo, pero que se cuiden y se respeten los derechos de los trabajadores establecidos en el artículo 123 y que no se lastimen los derechos de los trabajadores y el de la apertura, transparencia y democracia interna de sindicatos, así como el manejo de sus cuotas.

La reforma laboral es una asignatura pendiente de Felipe Calderón que no le permitió hacer realidad su slogan de campaña de ser el “Presidente del Empleo”.

Al próximo gobierno le corresponderá instrumentar lo que es considerada como una de las reformas estructurales necesarias para impulsar el desarrollo del país. Pero también, en el ámbito político, podría ser el primer signo del fin del corporativismo que caracteriza al PRI, de ser así estaríamos ante el compromiso de Enrique Peña Nieto de no reeditar en esta nueva era al antiguo PRI. Es posible que la resistencia al cambio se manifieste impulsada por los caciques sindicales que hoy usufructúan las cuotas sindicales sin rendir cuentas a nadie. También es una realidad que el enorme poder acumulado por los líderes sindicales es obra del Estado y los empresarios y a ambos les corresponde neutralizar su posible reacción.  

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