Proyecto sin fin

La reelección sindical reto al presidencialismo actual

Foto: El UniversalEn el contexto de la Reforma laboral en la que la polémica ha girado en torno a la democracia sindical y la transparencia y rendición de cuentas a los trabajadores, planteada por los legisladores del PAN y el PRD en las cámaras de Diputados y Senadores, se llevó a cabo la reelección hasta el año 2018, de la profesora Elba Esther Gordillo en el sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación y de Carlos Romero Deschamps, en el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana.

Con algunos meses de anticipación fueron preparados los procedimientos al interior de ambos sindicatos para llevar a estos dirigentes sindicales a su reelección. En 1989 ambos gremios sufrieron la destitución de sus líderes, cuando Carlos Salinas de Gortari, desde el poder del presidencialismo, destituyó a Carlos Jonguitud Barrios al frente de los maestros y a Joaquín Hernández Galicia, “La Quina”, al frente de los petroleros.

Así, Elba Esther Gordillo llegó al frente del SNTE ese mismo año y Carlos Romero Deschamps en 1996, en sustitución de Sebastián Guzmán Cabrera, que a su vez ocupó el lugar de ‘La Quina’.

Para su reelección Elba Esther Gordillo presidió  la planilla única llamada "Innovación" que se presentó ante la plenaria del VI Congreso Nacional Extraordinario del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) para la elección de presidente del Consejo General Sindical para el Fortalecimiento de la Educación Pública. Por unanimidad fue elegida con tres mil 205 votos a favor y 22 nulos. Será presidenta del Consejo General Sindical del SNTE, nuevo órgano máximo del gremio que encabezará hasta 2018,

En su discurso de reelección Elba Esther Gordillo dijo: “nunca he permitido que nadie me amenace”, y el gobierno que sea tendrá que entender que la autonomía sindical del SNTE no está sujeta al color que se siente en la silla presidencial. Afirmó que el sindicato no está por cuotas, sino por proyectos, “nosotros tenemos un proyecto real, una propuesta clara en materia educativa y hablamos con el gobierno para que esas propuestas se lleven a la realidad”.

La situación real, señaló, es entender el momento que se vive y adecuarse a las realidades del siglo 21. “Esperamos y ofrecemos al gobierno que va a arribar formalmente respeto y responsabilidad, que tenga el presidente electo profundo respeto por nuestra organización, sabemos que es un hombre de buena fe, que sabrá hacer bien las cosas”.

Carlos Romero Deschamps, fue reelecto para el periodo 2012-2018 del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana. A puerta cerrada, los dirigentes de las 36 secciones y tres delegados adicionales por cada una de ellas votaron unánimemente a favor de la planilla del Nuevo Comité Ejecutivo Nacional, encabezada por Deschamps. 108 integrantes del gremio decidieron por 140 mil trabajadores petroleros.

El Frente Nacional Petrolero, grupo opositor del sindicato oficial, comentó que por casi tres décadas se han llevado a cabo elecciones fraudulentas en procesos plagados de múltiples violaciones estatutarias y se ha enquistado ahí la ambición por el botín. Afirmó que la reelección de Romero Deschamps es el más claro ejemplo de elecciones opacas, antidemocráticas y amañadas del sindicalismo mexicano.

En el anterior periodo de dominio autoritario del presidencialismo mexicano cuando alguien como Elba Esther Gordillo pronunciaba un discurso retando al presidente y confrontando al Estado, desde una posición de soberbia, sabía que tenía muchas posibilidades de recibir una respuesta dura, directa, agresiva desde el más alto punto del poder que suele utilizar algunos de los cientos de caminos que tiene a su alcance para hacer sentir su peso.

Líderes sindicales como Elba Esther Gordillo y Carlos Romero Deschamps, en ocasiones olvidan que son producto de ese autoritarismo que los puso al frente de los gremios que “dicen representar”. En el caso de estos dos dirigentes sindicales quien los puso al frente de esos gremios fue el autoritarismo presidencialista de Carlos Salinas, eso no debe ser olvidado porque actúan como si el autoritarismo presidencial ya no existiera cuando legalmente y políticamente sigue sin ser tocado en la Constitución, de manera que si en los últimos 18 años los presidentes no han hecho acopio de su fuerza, es porque su estilo de gobernar no transitaba por ese camino, lo que no implica que en el futuro inmediato ese autoritarismo no se vuelva a poner en práctica y para ello puede utilizar cualquiera de los cientos de caminos a su disposición.

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