Proyecto sin fin

El IFE y la UNAM garantizan voto por voto con el PREP

Foto: iStockphotoTodo proceso político electoral de tipo democrático está ligado en su resultado final al reconocimiento del triunfo de alguno de los participantes que se disputan el voto popular; cuando ello sucede se dice que el triunfo es legítimo. Pero cuando en el proceso se involucran situaciones “extrañas” y el resultado final es dudoso, la legitimidad del ganador queda en cuestión para una parte de los electores.
 
La legitimidad de los procesos políticos democráticos depende de las votaciones mayoritarias y éstas sólo se logran mediante la adhesión de los grupos populares a las causas propuestas por los candidatos de los partidos políticos.

El sistema político mexicano había permanecido con pocas variantes desde 1929. La reforma política de 1977, entre otros, tuvo el propósito de ampliar los canales de participación para los partidos de oposición y de paso legitimar al grupo gobernante que llegó al poder mediante un proceso electoral sin candidato opositor al frente. Desde entonces se dijo, cada vez con mayor insistencia, que la democratización de México tenía como condición la alternancia en el poder, lo que sucedió el año 2000.

Hasta que se “ciudadanizó” el Instituto Federal Electoral en 1996, había sido cuestionado en cuanto a su legitimidad debido a la presencia del secretario de Gobernación como presidente del Instituto, lo que implicaba un conflicto de intereses respecto de la imparcialidad que el árbitro electoral debe tener.

Hoy, con el proceso de la sucesión presidencial de 2012, el IFE vuelve a estar a prueba debido a que hace seis años los participantes en la disputa por el poder no quedaron satisfechos con el proceso electoral porque se presentaron hechos que no estaban contemplados en la legislación y que enrarecieron el ambiente electoral al intervenir grupos sociales divulgando contenidos de carácter propagandístico, que actuaron al margen de los partidos y se les denominó poderes fácticos refiriéndose a los empresarios y a los medios de comunicación.

Esta situación fue una de las motivaciones que todos los partidos tuvieron para llevar a cabo las reformas al COFIPE dentro de la Reforma del Estado emprendida por el Poder Legislativo en abril de 2007 y que incluyó un nuevo capítulo a la Ley electoral. Se destituyó al consejero presidente, fue nombrado el actual, otros tres consejeros llegaron al límite de su nombramiento y posteriormente la Cámara de Diputados mantuvo en suspenso la designación de los tres nuevos consejeros hasta por 16 meses, lo que restó credibilidad al IFE que vio disminuido su prestigio como “Instituto ciudadanizado” al quedar en evidencia las cuotas de los partidos en el proceso de designación de los consejeros electorales. 

Ante el proceso de erosión de su credibilidad el IFE se ha acercado a la ciencia para dar certidumbre a los resultados electorales que se obtendrán el 1 de julio. Para ello ha recurrido a la Universidad Nacional Autónoma de México que ha realizado algunas tareas de carácter técnico para dar credibilidad a los procesos de conteo del voto preparados por el IFE.

El consejero presidente del IFE, Leonardo Valdés Zurita, informó que todo está listo para realizar una jornada electoral sin incidentes y manifestó que a las 23:45 horas del 1 de julio el IFE saldrá a una cadena nacional para dar a conocer los resultados del conteo rápido que permitan conducir el nombre del ganador a la Presidencia. Asimismo, Valdés Zurita informó que los candidatos a la presidencia han expresado su disposición para firmar un pacto de civilidad en el que se comprometen a reconocer el resultado electoral del 1 de julio.

El rector de la UNAM José Narro Robles  entregó al IFE el informe de la auditoría que la Universidad realizó al PREP, expuso que la conclusión del estudio es que el programa es confiable y dará certeza a la elección, ya que no hay algoritmo alguno o mecanismo cibernético que pudiera alterar el resultado de la elección. Reiteró que la auditoría realizada al Programa de Resultados Electorales Preliminares, no encontró forma alguna de manipular o cambiar el resultado.

Cuando el IFE tiene problemas de credibilidad todos somos los afectados porque esta debe ser una institución ciudadana en la que empieza, con las reglas de los ciudadanos, la disputa por el poder y también es el lugar donde debe terminar. Acudir a votar es la mejor manera de enviar a los partidos el mensaje de que es hora de que saquen las manos del IFE porque lo que está en riesgo es la democracia y con ella la credibilidad en los partidos. Está es una de las razones por las que los ciudadanos votan por los individuos y no por los partidos que han perdido significado para los ciudadanos. Votar es también fortalecer al IFE.

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