Proyecto sin fin

El Debate y las Encuestas

MÉXICO, D.F., 05MAYO2012.- Los consejeros Alfredo Figueroa Fernández, Leonardo Valdés Zurita, presidente, y Sergio …El sistema político mexicano estuvo estático durante más de 70 años, periodo en el que el presidencialismo impuso el dominio del PRI, por lo que no era necesario ni conveniente llevar a cabo formas de propaganda diferentes a las que se estilaban y cuyo propósito no era convencer a la ciudadanía acerca de las propuestas de un candidato y su partido, sino darlo a conocer, mostrar su rostro y encumbrarlo a lo más alto del poder.

Fue en 1994 cuando Luis Donaldo Colosio propuso la realización de un debate político que no llevó a cabo debido a que fue asesinado y que los candidatos a la presidencia sostuvieron en esa ocasión, previa concertación de los temas y formato del encuentro que llamó poderosamente la atención, por ser una práctica propagandística desconocida en nuestro país.

El formato de debate de hace 18 años es prácticamente el mismo, alguien pregunta, alguien responde, alguien replica, alguien se defiende y todo dentro de un tiempo límite que no admite la espontaneidad y cancela la oportunidad de percibir las virtudes, al ocultar los defectos de los candidatos que debieran enfrentarse con el esgrima de las ideas y la inteligencia y solo exhiben el dominio del guión memorizado, el apunte para agredir a los rivales y la fotografía tomada de alguna revista dedicada al escándalo.

No obstante, hoy no es hace 18 años y los candidatos después del primer debate de la temporada 2012, reconocieron que es necesario un formato más flexible y fluido que termine con la rigidez y les permita el tiempo suficiente para profundizar en la confrontación de ideas. Fueron sus representantes quienes acordaron el formato del debate del 6 de mayo y ante el resultado que no cumplió sus expectativas, para el segundo debate, el 10 de junio en Guadalajara, podríamos esperar algunas reformas al formato, aunque difícilmente serían de la dimensión de un riesgo que los lleve a aparecer como ineptos para ocupar la Presidencia. No debemos olvidar que lo que está en disputa es el poder.

Desde la primera experiencia de debate en México la lección fue que es una herramienta propagandística que tiene sentido si se le complementa con una estrategia de difusión inmediata e  intensa en la que los medios de comunicación aliados encumbran al candidato de su conveniencia.

El debate político y las encuestas de opinión, también aparecidas en 1994, son herramientas propagandísticas que sólo cumplen la función de legitimar el proceso electoral y otorgarle credibilidad a los resultados que se obtienen en las urnas.

Las encuestas de opinión son el aporte que la ciencia hace a la disputa por el poder, al deslizar paulatinamente resultados parciales sobre el avance y retroceso de los contendientes en las tendencias electorales y las intenciones de voto de los ciudadanos, interrogados por las empresas encuestadoras.

Para los políticos los resultados de las encuestas son relevantes a condición de que alcancen una gran difusión, que tiene el efecto de beneficiar a uno de los contendientes en detrimento de los intereses e imagen de los otros. Sólo así se explican las divergencias que en ocasiones muestran los resultados de encuestas que abordan el mismo objeto de estudio.

En México estamos en la etapa de experimentación de nuevas formas de hacer propaganda y estas dos están en proceso de maduración y en espera de que organizaciones de prestigio las desarrollen y apliquen, como son las instituciones de educación superior que no están dispuestas a poner en riesgo su prestigio académico. Solo falta que los políticos accedan y más temprano que tarde lo harán, porque les urge ganar credibilidad frente a los electores.

Cargando...

YAHOO NOTICIAS EN FACEBOOK