Proyecto sin fin

Buscando inconsistencias, voto por voto casilla por casilla

Foto: EFEEl escenario poselectoral de la sucesión presidencial es de incertidumbre debido a que las advertencias de Andrés Manuel López Obrador se están cumpliendo al cuestionar la validez de sus resultados. El Instituto Federal Electoral para no dar pauta a la escalada del conflicto planteado, sin caer en provocación y con prudencia política, estuvo de acuerdo en recontar el 54.5 por ciento de los votos de la elección presidencial, equivalente a 78 mil 12 paquetes de igual número de casillas que se instalaron en la elección del 1 de julio.

Andrés Manuel López Obrador había solicitado al IFE el conteo voto por voto y casilla por casilla, en 113 mil 855 casillas distribuidas en todo el país, por considerar que hay inconsistencias. Afirma que su petición está apegada a la legalidad y es su derecho recurrir a la autoridad electoral, por lo que no renunciará a su derecho de recurrir a la ley para defender el voto.

Es facultad exclusiva de los Consejos Distritales llevar a cabo el conteo de votos y recibieron positivamente el acuerdo aprobado por el Consejo General del IFE, dando así respuesta a la petición de López Obrador de hacer un recuento de las actas y los votos, para brindar a todos las certezas suficientes de que el 1 de julio se realizó una elección “limpia y bien hecha”.

Los representantes del PRI manifestaron su disposición para que se lleve a cabo el recuento de los votos con la condición de que no se viole la ley y expresaron su convicción de que la elección fue legal y que su candidato Enrique Peña Nieto ganó la Presidencia. Comentaron que  “hace seis años fueron 0.56 por ciento y 234 mil votos; no es posible que una diferencia de 12 veces más y 3.2 millones de sufragios no los haga entrar en razón y saben que su demanda es incorrecta”.

Por su parte el PAN calificó de “terrible error” flexibilizar los criterios de ley para responder a la petición de la izquierda y abrir más paquetes de los que una interpretación puntual de la ley permitiría.

Los resultados electorales no dejaron satisfecho a López Obrador, pero a los partidos de izquierda, PRD, PT y MC los llevó a convertirse, por primera vez en la historia, en la segunda fuerza en el Poder Legislativo por lo que la actitud de su candidato contrasta con la que ellos deben adoptar para empezar a ganar la confianza y credibilidad de la ciudadanía en su responsabilidad como tendencia ideológica dentro del espectro político nacional, si es que no desean reeditar la sanción social que generó la resistencia civil emprendida por López Obrador entre julio y diciembre de 2006, con la que se afectaron los intereses de muchos de los empresarios que exigieron en esta ocasión respeto al resultado electoral.

El episodio que hoy estamos viviendo, aunque apegado a la legalidad, nos muestra que han sido insuficientes las diversas reformas al COFIPE, incluida la de 2007, y que en realidad se debe llevar a cabo una profunda Reforma del Estado que no sólo toque las variables relacionadas con la política; la administración pública; el Estado en sus expresiones Ejecutiva, Legislativa y Judicial; lo social como salud, educación, ciencia y tecnología, mínimos de bienestar y las relaciones con el exterior, sino que se deben incluir las variables de la economía como son la reforma hacendaría y fiscal, energéticos, laboral y relaciones económicas con el mundo, para hacer que la democracia se sienta en los bolsillos de la gente.

Cada episodio sexenal en el que se disputa electoralmente la Presidencia de la República es una oportunidad para que México se desgarre y en consecuencia, que el ejercicio del poder se deslegitime y una parte importante de la población tenga desconfianza de los gobernantes por ello, en la siguiente generación de la reforma política, debería considerarse la posibilidad de la segunda vuelta electoral que garantice la gestación de una mayoría absoluta, por la vía de la alianza entre partidos, que pueda gobernar con eficacia y llevarnos al desarrollo y la competitividad del mundo actual.

Es una contradicción que México gaste miles de millones de pesos en la construcción de la democracia para que el proceso termine saturado de dudas que conducen a ver con sospecha a quien ejerce el poder que una mayoría relativa le otorgó. Por eso decimos que votar no es participar y participar nos pone a salvo de los políticos. Piénselo.

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