La tragedia en el Casino Royale

Al principio parecía ser un ataque más de esos que tristemente ya nos acostumbramos a ver en el país. Mucho más al saber que se trataba de un casino en Nuevo León, entidad que desde 2008 se volvió escenario de innumerables hechos violentos producto de la disputa del territorio entre ‘Los Zetas’ y el cártel del Golfo.

Con el paso de las horas, las imágenes hablaron por sí solas. Éste se trataba del atentado más impactante en el sexenio de Calderón.

Casino Royale/CuartoscuroCasino Royale/Cuartoscuro

El 25 de agosto de 2011 a las 15: 30 horas, seis sicarios arribaron al Casino Royale en Monterrey a bordo de varios vehículos, rociaron gasolina y lanzaron granadas. Las personas que estaban en el lugar y que pudieron huir fueron muy pocas. Luego se supo que las salidas de emergencia estaban bloqueadas.

Se trató de un ataque directo contra la población civil. Un acto calificado como terrorista, en las propias palabras de Alejandro Poiré.
En el lugar murieron calcinadas 53 personas, la mayoría mujeres.

Mientras los bomberos trataban de controlar el incendio y de ingresar al lugar para rescatar a las personas, el alcalde de Monterrey, Fernando Larrazabal, daba entrevistas desde su oficina para aclarar que el establecimiento no contaba con los permisos necesarios para operar, que el 4 de mayo él había ordenado clausurarlo pero que un juez del estado ordenó reabrirlo.

Al interior del Royale/CuartoscuroAl interior del Royale/Cuartoscuro

La mañana del 26 de agosto, se dieron a conocer las cifras oficiales de fallecidos. El país amaneció de luto ante la tragedia. Ya no sólo había imágenes del exterior del casino calcinado, ahora también se podía apreciar cómo había quedado el interior. La mayoría de los cadáveres fueron localizados dentro de baños y espacios donde las víctimas intentaban protegerse.


Los típicos discursos de las autoridades no se hicieron esperar; condenaron el ataque, afirmaron que darían con los responsables, que aplicarían mano dura contra los delincuentes y que no cesaría la lucha. Pero para los familiares de las víctimas, y para el resto de la población, no se trataron más que de palabras vacías. La realidad es que ‘Los Zetas’ habían logrado su objetivo de sembrar el terror. Incluso en el propio presidente Calderón, quien con su presencia de apenas unos minutos en el lugar de la tragedia parecía enviar un mensaje de temor.

FCH montando guardia de honor/El UniversalFCH montando guardia de honor/El Universal

Tres días después del atentado, los habitantes de Monterrey salieron a las calles vestidos de blanco para exigir la renuncia del gobernador, Rodrigo Medina, y del propio Presidente. Fue una manifestación silenciosa, en la que las pancartas lo decían todo. La gente exigía un alto a la violencia en una ciudad que durante años fue conocida en el mundo por su actividad industrial.

La procuraduría del estado, en coordinación con la PGR, tomó las riendas de la investigación para dar con los culpables, hasta la fecha han detenido a un considerable número de implicados. Pero a ciencia cierta no se sabe quiénes fueron autores intelectuales y materiales. Lo que sí quedó en evidencia en un par de videos que se difundieron días después del ataque, fue que si los sicarios actuaron con tal flagrancia fue porque pudieron contar con la protección de algunos policías que se encontraban cerca del lugar y parecieron no inmutarse de lo que estaba pasando. Esto por supuesto no fue confirmado, se habló de la detención de un uniformado, pero nada más.

Hoy en día la huella que dejó la tragedia aún es visible en la capital de Nuevo León, los habitantes viven bajo el temor de que algo así o aún peor pueda suceder. Y se siguen haciendo la misma pregunta que el resto de los mexicanos. ¿Qué necesita pasar en el país para que la violencia se termine?

¿Cómo te sientes después de leer este artículo?