Mantén calma y...

Mantén calma y vota nulo

Mantén calma

Con tres condiciones:

1. Ningún candidato te convence; ni como persona ni su plataforma política.
2. Comparaste sus proyectos de nación o, tan siquiera, sus ideas que afectan tus asuntos personales.
3. Vas a la casilla y votas. Sí, anulas tu voto ahí mismo: en el breve espacio íntimo entre cortinas del IFE, siendo parte del proceso democrático al doblar tu planilla y meterla en la urna. No te quedes en casa viendo la final de la Eurocopa. Ve a la casilla y vota.

Votar por alguien no es lo que nos da personalidad. Tu voto es lo que da identidad democrática a México.


Pero la mejor democracia es aquella donde el electorado está bien informado. Y no es tan complicado. Estamos a 5 días: al terminar de leer este blog, apunta los temas que te importan en un papelito. Y simplemente busca lo que dicen los candidatos, cada uno, y compara. Quien se acerque más a lo que tú crees necesario para México, urgente para ti, será tu mejor opción. Y vota por él o ella.

Yo anulé mi voto. Y ya voté. Me tocó hacerlo desde el extranjero, en Estados Unidos.
Foto: Manuel Álvarez


Y no: no desperdicié mi voto. Seguro que no tiene valor jurídico, pero sí tiene un valor simbólico. No es ilegal ni antidemocrático anular el voto. En México, votar es obligatorio y, aunque abstenerse no está penalizado, si da pena quedar fuera de la democracia este 1 de julio.

Tampoco anular el voto ayuda a algún partido o candidato. Votar “duro”, sí. Para eso están los militantes de cada facción política porque les redituará. A mí, no. El voto “útil”resulta paradójicamente inútil, si solo se trata de hacer montón en contra de algún candidato o partido. ¿Para qué votar por alguien que no nos convence para expresar que su contrincante no nos gusta? Mejor votar en blanco porque ninguno nos seduce con sus planes ni con su carácter político.

El mensaje de estar inconforme con las opciones políticas tiene que venir de cada uno de nosotros, no a través de un candidato que, ni nos conoce y que ni apreciará nuestro voto por él o ella como un método de reclamo a otro candidato. Votar útil solo le suma a ellos, a su partido y, nuestra intención de queja quedará diluida.

Foto: Manuel ÁlvarezEn el sistema electoral no es necesaria la mayoría absoluta para ganar una elección. No gana quien recibe el 50% de los votos más uno. Tampoco se urge a que sea una mayoría relativa o simple -es decir, la más numerosa- tenga un margen de votos evidente de ventaja frente a los oponentes para ganar una elección. Un 0.56% de diferencia fue suficiente en las elecciones del 2006: 243,934 votos entre el primer y el segundo lugar. El mismo número de gente que llenaría dos veces el Estadio Azteca junto a una Plaza de Toros México repleta.

La lista nominal del IFE para estas elecciones es de 79.5 millones de mexicanos. Una cifra récord. En la elección presidencial del 2006 apenas votaron 41.7 millones. De estos, poco más de 900 mil votos se consideraron nulos. Pero, ¿se sabe por qué se anularon?

Es cuando entra la tecnología al servicio de la democracia. A favor de la gente: ahora se puede fotografiar al instante y publicar al momento en las redes sociales que se anula el voto intencionalmente. No quedarse callado. El voto es secreto si te da vergüenza. A mí no me da que todos sepan que no estoy de acuerdo con ningún candidato. Lleva tu celular a la casilla y sácale una foto a tu voto nulo para que sepamos todos que no te dejas llevar por el miedo.

México está más polarizado que nunca. Desde 2006 a la fecha, los extremos políticos están tan enfrentados como hace 140 años durante la Guerra de Reforma, entre conservadores y liberales. Pero ahora, es mucho más masivo.

En estos tiempos, la gente escoge las noticias que quieren. Eligen lo que quieren oír o ver, ya sea por ser víctimas de la mala información o porque voluntariamente desean estar desinformados. Hay un esfuerzo descomunal por crear falsas estadísticas y un empeño  monumental por reenviar digitalmente chistes, chismes, letreritos de pánico y propaganda falsa con videos manipulados. Ese mismo afán, bien canalizado, puede ser usado por cada persona a informarse.

El cuarto poder es la prensa. La información. Y ahora, con la tecnología que está a la mano, el cuarto poder está precisamente ahí, en nuestras manos. Con integridad, civilidad y respeto podemos cambiar el discurso. Crear una conversación donde quede claro que no dependemos del gobierno: los gobernantes se someten a la ciudadanía. Y este 1 de julio, se subordinarán al electorado.

Este domingo tenemos que demostrar que hay algo más grande que nos une. Y dejar a un lado el capricho por el poder de unos cuantos.
Mantén calma

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