Mantén calma y...

Mantén calma y... es tu culpa

Mantén calma

Cada seis años -o cuando ocurre una inesperada tragedia- siempre resurge la noción de culpa. O un sentimiento culpable. O el reproche moral. Como sea: alguien tiene la culpa.

Antes y después de una elección, es recurrente el brote de teorías de conspiración. Previo, aparecen las conjeturas de una potencial manipulación. Y posteriormente, se transforman en el supuesto de una imposición. Pero el espinazo del diablo es el mismo: la culpa.

No será necesario analizar cada una de las teorías de conspiración que hay rondando desde hace meses y que ahora se agudizan por el estado de duelo que muchos sufren en estos días al conocerse los resultados de la votación. Con una es suficiente. La que se ha paseado por redes sociales en diferentes formatos y desplegado con diferentes recursos gráficos y audiovisuales: “Las 10 estrategias de manipulación mediática”, sintetizadas por Noam Chomsky, lingüista y activista estadounidense.
CORTESÍA DE DISEÑOSOCIAL.ORG
La novena afirma que la agenda oculta de los medios es “reforzar la autoculpabilidad”. Es decir, convencer a la gente que cada uno de nosotros es culpable por nuestra propia desgracia, debido a la falta de inteligencia o de esfuerzo por cambiar. Por lo tanto, nos deprimimos, provocando una incapacidad de rebelarnos.

Y esto coincide con una de las reacciones que ocasiona el duelo: esos momentos posteriores al recibir noticias devastadoras e inesperadas.

La psiquiatra suiza Elisabeth Kübler-Ross también sintetizó las fases que causa la pena por perder, la amargura tras afrontar un momento de crisis. Una de las primeras es la culpa. Echarle la culpa a alguien o a uno mismo. Y la idea es superar esa etapa de dolor.
CORTESÍA DE THE ELISABETH KÜBLER-ROSS FOUNDATION

Pero algunos no se sobreponen a la situación de que su candidato a la presidencia no haya ganado. Y se han quedado atorados ahí, en la batalla por encontrar culpables. Y es cuando brotan las teorías de conspiración que primordialmente, al no poder tolerar la complejidad de la situación y la ambigüedad de las causas, prefieren las explicaciones simples.

En las teorías de conspiración, siempre los involucrados son varios actores que trabajan juntos y en secreto para cumplir objetivos ocultos y malévolos. Fuerzas malditas que escapan a nuestro control. Muchos son los buenos, pero algunos cuantos y poderosos son los villanos. Y estas teorías de conspiración sirven como excusa para soltar ira. Una vía de escape para la hostilidad contra las autoridades. Un consuelo ante la impotencia y un mecanismo de defensa ante la duda: ¿quién es el culpable de nuestra desgracia?

Muchos académicos de varias disciplinas han investigado el origen de las teorías de conspiración, identificando quiénes creen en ellas y cómo reaccionan ante sus argumentos.

Y las han también sintetizado en 11 variables:

1. Carencia de estructura cultural y degradación de las normas sociales.
2. Conductas altamente autoritarias contra ciertos grupos ajenos a sus creencias.
3. Sentimiento de impotencia ante la ventaja de otros en el poder.
4. Baja autoestima.
5. Perspectiva de que son otros, sin nombre ni cara, controlan su vida.
6. Deseo de ser hostil con aquellos que difieren de sus ideas.
7. Desconfianza frente a los líderes.
8. Impresión de verse marginado de las decisiones que le afectan.
9. Negación de la legitimidad de cualquier explicación.
10. El mundo es malévolo.
11. Los demás tienen la culpa cuando las cosas no salen de acuerdo a sus propósitos.

¿Habrá recuento voto por voto?
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