Mantén calma y...

Mantén calma y eres rebelde

Mantén calma

O revolucionario institucional. También puedes ser revolucionario democrático. ¿O eres fan de RBD?

Después de ocho años de que Anahí y compañía RBD nos cantaran y bailaran “y soy rebelde cuando no sigo a los demás”; después de ocho décadas de que Plutarco Elías Calles diera fin a los caudillos y nacimiento al PRI; y después de que desde finales de los ochenta existe el PRD, ser revolucionario o rebelde en su sentido original, se ha desgastado.

Hace no mucho -guardado ya en el fondo del baúl con cerrojo echado, escondido hasta atrás entre las cosas olvidadas en el cuarto de la azotea de nuestra memoria lejana- existía una revista publicada por Televisa que en sus comerciales nos preguntaba “y tú, ¿quién eres?”. Timbiriche, Menudo, Magneto, Cristian Castro, Yuri, Ricky Martin y hasta Salma Hayek -todos con sus peinados raros- nos invitaban a leer la revista “Eres”. En los noventa, llegaría impresa por la misma editorial, la revista “Somos”.

#YoSoy132 llegó este 2012 tras un video, pero ahora no comercial sino por YouTube, grabado por 131 estudiantes de la Ibero. Ni tan contentos como los de la revista Eres en los ochenta, ni con peinados raros. Bueno, quizás solo la melena rosa de María José López, locutora de Ibero 90.9FM.

El movimiento pide, entre muchas otras peticiones muy claras, una revolución pacífica.
 
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Pero a ratos pasan de una “Revolución sin manos”, como cantaba Fobia:

Después de tanto escribir, después de tanto soñar, después de tanto ser rebelde,
sin tener que atacar, ¿qué quieres encontrar? Revolución.
Lo que hace falta es una revolución, y proponemos una revolución, sí, sin manos.


Y brincan en otro momento al discurso de Molotov que se oye en su disco “¿Dónde jugarán las niñas?”. En cualquier caso, consignas que hace 15 años ya entraban en nuestro popular colectivo mental.

Las palabras como “rebelde” o “revolucionario” se han desgastado. Los asuntos por los que abogan, no. Pero si no aclaran su discurso -de entrada, eliminando términos caducos como “declaratoria” o “pliego petitorio”- y sobre todo, sus acciones, corren el riesgo de seguir siendo secuestradas por intereses ajenos, como ha pasado en las últimas dos semanas con #YoSoy132.

Y por lo tanto, comienzan a aflorar en la conversación periodística -y en redes sociales-, adjetivos tales como “porros”, agitadores, alborotadores, inadaptados, revoltosos, violentos, sediciosos, crispados o agresivos.

Reinventar el discurso y actuar novedoso. Así no te llamarán “mal perdedor”, “dos veces derrotado”, “victimista conspiratorio”, desestabilizador, abrasivo, anquilosado. Ni lastre.

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