De chile, mole y manteca

Mantén calma y enamórate en Güero TV

Perdón, quise decir FORO tv. Por primera vez mis amigos extranjeros tienen la razón: siempre criticaban la televisión mexicana porque aseguraban que cada vez que sintonizan una telenovela o ven un comercial, los protagonistas son catires. O canches. O cheles. O fulos. O sucos. O payulos. O monos, colorados, rubios o güeros.

Siempre hice caso omiso de tales reclamos porque realmente no veía tal tendencia blonda en los elencos televisivos y publicitarios.

Pero ahora sí me llama la atención ver a los conductores de noticias –no todos son periodistas- que se han refugiado en FORO tv, en una especie de laboratorio que poliniza cruzadamente ciertas variedades de gente güera para leer noticias de cualquier tipo. Lo mismo en una semana lee notas de nuevas tecnologías que a la siguiente recita algún chisme farandulero.

Bien. Lo aplaudo. Menos mal que existe algún canal donde el talento joven pueda desarrollar su músculo frente a cámaras. Pero, ¿todos tienen que ser güeros? Incluso, ¿deben de ser güeras guapas?
Ignoro si esto que ahora escribo suena racista o discriminador. O si estoy segregando al perfilar tanto la claridad de sus rasgos capilares y dérmicos.

O peor aún: si estoy impulsando con estas líneas lo que seguramente pretenden tras bambalinas: que nos enamoremos de Jill Begovich o de Javier Tello; de Andrea Ruy o de Jean-Christophe Berjon.
Güero TV hace un año –perdón, FORO tv- que se transmite también en Estados Unidos, con la pretensión de aprovechar ese mercado de más de 50 millones de hispanos. ¿Se van a enamorar de ellas y de ellos?

Curiosamente la publicidad en Estados Unidos va en la dirección contraria: las grandes marcas ya no usan tanto sus típicos paisanos gringos bien güeros, sino que echan adelante más “latinos”: piel morena, pelo negro. Y me da la impresión que, tanto los hispanos que viven en Estados Unidos que lucen así como la mayoría de los mexicanos que presumen los mismos rasgos, pueden leer noticias en un estudio de televisión.

Porque es eso: leen noticias. Ni las buscan, ni las investigan, ni las redactan. Ni las escriben o las teclean. Se sientan –aunque a ratos están de pie para ver sus bonitos zapatos- a leer un teleprompter o a que les soplen por un audífono chicharito. Y estoy seguro de que son capaces de hacer cada cosa, porque estudiaron en buenas escuelas privadas. Pero no los dejan.

Finalmente, me curo en sano: para aquellos que lean lo anterior como un panfleto a favor del Movimiento de Regeneración Nacional o un libelo en contra de Televisa, les aclaro que no.

Este es un blog que solo refleja mi pensamiento libre (de amor y odio).

Mantén calma

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