Corte de Caja

Lo que no se vio en el Metro con Ebrard, Calderón y Slim

Foto Cuartoscuro
Es muy común que los políticos hagan cosas que el ciudadano de a pie realiza todos los días, más que nada para que la gente vea que ellos también saben darse baños de pueblo y antes que nadie, prueban las condiciones de alguna infraestructura o servicio que después usarán a diario los ciudadanos.

Es algo así como un favor que nos hacen para que sí algo falla, sean ellos los primeros en sufrir las consecuencias en caso de derrumbarse el puente, enfrentarse a un conductor loco en una nueva vía o simplemente verificar que el piso está parejo y usted no sufrirá ninguna abolladura al caminar por los pisos de una nueva escuela u hospital.

No piense mal. No lo hacen por salir en la foto. Su acto es completamente en pos de que usted se sienta seguro de que cada servicio corresponde exactamente al nivel de sus contribuciones. Pero como habrá notado, siempre lo hacen de un modo poco ortodoxo, rodeados de guaruras al transitar en bici por avenidas del infierno en horas pico e incluso, por alguna obra del destino, ni coches circulan cuando ellos están.

Algo similar pasó ahora con la inauguración de la Línea 12 del Metro capitalino, donde el impacto mediático se centró en la reunión del presidente Felipe Calderón y el jefe de Gobierno del DF, Marcelo Ebrard, una cita que hace seis años se decía imposible. Por si fuera poco, el encuentro fue aderezado con la presencia del hombre más rico del mundo, la crema y nata del gobierno local, personalidades de izquierda, así como el próximo relevo en la alcaldía de la metrópoli.

Y así, todos juntos, se embarcaron a las profundidades de la urbe y a juzgar por las imágenes se les veía contentos, pero no felices. Y es comprensible. Después de todo, se privaron una vez más de la verdadera diversión que los chilangos gozamos al hacer uso del transporte público.

Sus caras denotan esa ausencia de placer que portamos nosotros a diario cada vez que tomamos el tren subterráneo, producto de las aglomeraciones donde las leyes universales de la física se rompen y dos cuerpos en verdad llegan a ocupar el mismo lugar en el espacio.

Ebrard, Slim y Calderón no saben de lo que se pierden cada vez que en temporadas veraniegas los ventiladores fallan y compartimos fraternalmente los olores y sabores corporales con el vecino, tanto de al lado, como el de encima de uno.

Sabemos que mueren por probar algún día (piensan que el protocolo no se los permite) esos masajes reductivos provocados por la fricción que casi llega a ser fusión de espaldas, brazos, hombros y piernas, de tal forma que llega el punto en que si a usted le da comezón es necesario que le pida a una de las veinte personas que hay a su alrededor que lo rasque en cuanto le sea posible.

Y qué decir de las terapias auditivas en dosis de máximos decibeles que gratuitamente nos brindan vendedores ambulantes, el grado zen que se alcanza después de dos horas de intentar subir a un convoy y no lograrlo y las técnicas de contorsionismo aprendidas para salir de un vagón sardina sin que nadie se mueva un milímetro de su sitio; todo como parte del tour cotidiano que nos garantizan la sobrevivencia en cualquier apocalipsis. Nada de eso no se vio en la apertura de la Línea 12 y en verdad es una lástima que se lo pierdan y que no gocen de nuestros privilegios. No es que sepan cómo vivimos, que al final ya sabemos que ni les va ni les viene, sino que disfruten como nosotros. Se lo han ganado a pulso. Un sauna con esencias de 7 machos no les vendría nada mal.

Imagen tomada de YoutubeEl dúo de gallitos ingleses

Mucho escándalo se armó en la semana con el ‘encontronazo’ que se dieron los diputados Manlio Fabio Beltrones y Martí Batres por la Reforma Laboral literalmente a la salida del salón de plenos, donde uno esperaba que el asunto terminará sin una barba o un bigote. Pero todo lo contrario, las cosas no pasaron de un ‘tú las traes’ y dejaron al respetable vestido y alborotado. Después de ver los espectáculos que las senadoras dieron en su momento, una jugando y otra haciendo test de ADN vía pruebas de saliva, lo lógico era esperar que aquí saltaran chispas y de menos una manita de puerco se le aplicará alguno de los dos. Tal parece que Batres sólo pelea en serio con las puertas de cristal y es ahí donde suelta cabezazos hasta romperlas. O quizás ahí está la explicación de la completamente insípida pelea que protagonizaron los legisladores. Batres sólo reacciona ante objetos transparentes y pues, no creemos que Don Betrone sea la personificación más acorde a la pureza. Si esto sigue así, más rápido que pronto los diputados volverán a ser ese cuerpo anticlimático que ni para ofenderlo sirve. Iban bien y se desinflaron. Y es aquí cuando decimos: ¿Dónde estás Noroña, dónde estás?

Imagen tomada de video en InternetImagen tomada de video en InternetEl más rápido del oeste

Y ya que hablamos de broncudos, en Guerrero demostraron que es totalmente absurdo arreglar algo a palabras cuando se tienen las manos y hasta pistolas. Un claro ejemplo lo dio el director de Tránsito Estatal, Pedro Mendoza Gómez, cuando sumamente molesto retó a uno de sus subordinados a dirimir sus desacuerdos con las armas que portan a su cargo, algo así como un duelo de sheriffs en donde la velocidad de pistolero es lo que cuenta. La historia trascendió luego de que el policía estatal retado denunció a su jefe y presentó un video que muestra que el directivo tiene un estilo exquisito y veloz para tomar su pistola. ¿Y cómo llegaron a eso? Por supuesto que por un tema de vital importancia que requería lavar el honor de toda una corporación y hacer valer las jerarquías. El motivo fue una escoba. Sí, cierre su boca y no diga esas palabras. Todo porque el policía estatal había dejado una escoba recargada en el automóvil del jefe. Y en verdad que eso sí calienta. El jefe es el jefe y no se le toca ni con la cerda de un cepillo dental. Mucho menos a su coche. Porque entonces, ¿dónde quedó el respeto?

A volar joven

Foto: CuartoscuroPor fortuna, esta semana se pudo dirimir uno de los asuntos que mantenían en vilo a toda la nación y cuya prioridad era más que evidente. Por fin, gracias a cielo, el equipo de transición del presidente electo, Enrique Peña Nieto, dio su bendición para la compra de un nuevo avión presidencial con un valor de 4 mil 800 millones de pesos, aunque dicen que los rines cromados , el peluche en el tablero, el estéreo quitapón y el claxon con el grito de Tarzán podría elevar el costo. Usted sabe, al cliente lo que pida y puede que en verdad Peña Nieto quiera ‘tunear’ su nave. El motivo para que todos acordaran la compra de un Boeing 787 que no tiene precedentes en ningún gobierno del mundo (tomen eso Obama y Romney) es más que nada para garantizar la seguridad del ‘preciso’ y sus acompañantes. Lo que nos hace preguntarnos ¿si prometió que bajaría la inseguridad lo más rápido posible, para que quiere un avión más seguro? Que lo cambien por viejo (el actual tiene 25 años) se entiende, pero por cuestiones de defensa suelta por ahí la suspicacia de los mal pensados. Que lo compren y ya, no hagamos panchos. Es un detalle caro, pero creo que lo valemos.  Porque seremos todos los que paguemos ese par de alas. Sólo piense en esto: al final, es una forma segura de mandarlo a volar. ¿ Verdad que se puso contento?

Foto: CuartoscuroNo estaba muerta

No sabemos exactamente dónde estaba, pero justamente en esta temporada de Día de Muertos la ex candidata a la Presidencia, Josefina Vázquez Mota, regresó de entre los muertos y almas olvidadas. Y es que después de la derrota que la dejó en tercer lugar y casi peleándole la zona de descenso a Gabriel Quadri, la ex secretaria de Estado recordó que había olvidado un pequeño detalle: agradecer a su equipo de campaña por su apoyo en las pasadas elecciones. Sólo tardó cuatro meses en darse cuenta que por lo menos hubo quienes se murieron en la raya con ella, luchando contra la otra mitad que por angas o mangas le vaciaron un estadio y otras cosas más que no mencionaremos para no vernos demodé. Lo cierto es que prácticamente todos los panistas se cayeron para arriba menos ella. Javier Lozano es senador, Gustavo Madero ha conseguido que no lo corran y Ernesto Cordero, su acérrimo rival en precampañas, hasta manda a unos cuantos fieles en el Senado. Tal parece que fue un amuleto de la buena suerte menos para ella misma pues ahora que regresa ya no hay huesos que repartir. Y ahora ¿quién podrá ayudarla?

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