Corte de Caja

La prueba de fuego que no pasó López Obrador

Foto: El UniversalNadie puede negar que lo hecho por Andrés Manuel López Obrador es extraordinario. Si la encuesta que publicó el periódico Reforma resulta ser la primera de un cambio en las tendencias de preferencias electorales estaríamos ante una de esas remontadas de infarto que prometen un final de fotografía.

No es para menos. Pasar de un tercer sitio a un segundo con posibilidad de alcanzar al primero (a sólo 4 puntos de EPN) en tan sólo dos meses da cuenta de una tarea titánica en la que alguien debe estar haciendo bien las cosas mientras otros se durmieron en los laureles del dramatismo telenovelero. Peor aún, es el resultado de una pelea entre Enrique Peña Nieto y Josefina Vázquez Mota que supo aprovechar el candidato tabasqueño para rebasar, literalmente, por la izquierda.

Sin embargo, es ahora cuando viene el peligro para AMLO; en el recorrido de la última milla, en la batalla del round final donde cualquiera que baje la guardia puede terminar en la lona. La prueba de fuego para López Obrador ha iniciado y para su desgracia, no supo esquivar el primer puñetazo.

Su reacción ante la descripción que hizo de su persona Javier Sicilia en la reunión con el Movimiento por la paz no lo dejó bien parado; lo tambaleó  y le quitó el protector bucal. El poeta lo llamó intolerante y mesíanico y Andrés Manuel no lo toleró. Todo lo contrario, se alebrestó y se pintó tal cual lo estaban dibujando: buscando la confrontación “en contra de lo que pregona su ‘república amorosa’ con aquellos que no se le parecen o no comparten sus opiniones” y con una incapacidad autocrítica.

Pidió que no lo metieran en el mismo costal, con un rostro adusto ante esa situación inesperada después de ser recibido con abrazo y apapacho. Peor aún, su esposa, Beatriz Gutiérrez Müller, hizo un reclamo directo a Sicilia, olvidando ambos que en un examen básico de situaciones adversas la templaza es la mayor virtud. No la mostró Peña Nieto en la Ibero y AMLO la perdió en Chapultepec.

Si acaso el candidato presidencial  sintió en aquellas palabras una agresión, debió recordar que cualquiera puede insultarle, pero sólo él puede ofenderse. Si le calaron los calificativos fue por una cuestión intrínseca que no ha podido resolver desde que bateaba las preguntas incómodas en sus conferencias mañaneras cuando era jefe de Gobierno en el DF.

En definitiva, AMLO no supo bajar ese balón, el primero de muchos que vendrán en los siguientes 30 días.

La revelación del pase de charola por parte de algunos de sus colaboradores en un cena donde supuestamente solicitaron la módica suma de 6 millones de dólares para el ultimo jalón de la campaña, es un indicio de lo que vendrá y que podría hacer quedar lo de “un peligro para México” de hace seis años como un juego de niños.

Si estaba cómodo viendo a los toros rojos y azules desde la barrera, ahora en el ruedo no le debe extrañar ser blanco directo de un Peña Nieto arrojándole piedras desde arriba para que no lo alcance y de una Josefina jalándolo de los pies para que se baje. Ante esa situación, sólo una cosa se le puede decir a AMLO: Welcome to the Jungle.

Foto: El Universal El “Nini Verde” en su laberinto

Crea fama y échate a dormir. Nadie mejor que Jorge Emilio González para hacerle honor a esa frase luego de que se difundiera que había llamado ‘ninis’ a los jóvenes del movimiento #YoSoy132. Por primera vez tenía los pelos de la burra en la mano para demostrar que no dijo lo que dicen que dijo, pero ni así se salvó de las críticas y recordatorios maternos. Después de todo, qué más podía esperarse del sujeto que mejor ha demostrado que se puede ser ‘nini’ con fuero. Han sido tantas las ocasiones en que el ‘bebote’ esmeralda se enreda en sus propias palabras e incongruencias que si no lo mencionó, seguro pasó por su cabecita, aunque hace dudar si en verdad sabrá el significado de la palabra. Tal vez crea que se refiere a la expresión de un tartamudo o alguna especie en peligro de extinción. Con eso que se dice ecologista y no tiene una opinión certera sobre los productos transgénicos al mismo tiempo que se coloca como un promotor del control natal que quiere tener cuatro hijos. No hay que presionarlo mucho, que luego le da por llorar.

Foto: El Universal Gran venta de garage

Josefina Vázquez Mota ya aventó la casa por la ventana. Quisiera arrojar a su equipo pero no la dejaron. Por eso ha llegado la temporada de remates en el que oferta a bajo costo todo lo que pueda soñar de aquí en adelante. Miren que ofrecer la aprehensión del ‘Chapo’ Guzmán si por mera casualidad o milagro se convierte en la ‘Jefa de jefas’. Ante suculenta propuesta se le olvida un pequeño detalle: que con esas promesas al que raspa es a su ex patrón Felipe Caderón. Y es que, si tanta seguridad tiene de que puede hacer la captura del siglo ¿por qué no lo ha hecho el actual gobierno, al que por cierto, perteneció? No cabe duda que la dama del buen vestir y mejor dormir daría su reino en este momento por ser López Obrador, Peña Nieto o hasta Gabriel Quadri, para competir con soltura y garbo como toda una opositora y feroz crítica de todo lo que en los últimos 12 años no les ha salido bien a los panistas. Cada que propone una mejora se le dispara un boomerang que la golpea donde más le duele. Aunque después de tanto golpe, puede que ya no tenga partes sensibles y por lo mismo ni cuenta se da.

Fotos: Cuartoscuro / Facebook“No me odien por ser tan guapo”

Lo que no se ha dado cuenta Enrique Peña Nieto es que la animadversión que genera no es por su perfil griego, sino por ser priista, por ser amigo de Arturo Montiel, Humberto Moreira, Ulises Ruiz y otros personajes ilustres que se han ganado un lugar en el corazón de todos los mexicanos (que como los elefantes, jamás olvidan). Al candidato tricolor no le ha caído el veinte de que hay mucha gente inmune a sus encantos y que esperaba un enemigo público con ansias. Y por fin llegó. López Obrador ha insistido por meses en traer lo peor de sus recuerdos y por eso nadie le hacía caso. No se percató que el muchacho del copete latente es el Carlos Salinas de Gortari generacional, espejo de todos los males habidos y por haber. ¿Y qué hace Peña? Se mantiene en su nube y en su estado de paranoia al revés donde siente que todo el mundo lo desea. Peor aún, cree que más de uno quiere ser como él y por lo mismo ha empezado con la repartición de cosméticos para que todos puedan tener un cutis terso, unos labios color pitahaya, unas pestañas grandes y abundantes y por supuesto, un cabello sedoso y bien acomodado. Sin duda seremos el electorado más presentable de todo el planeta. Y eso no tiene precio.

Imagen tomada de TwitterSobredosis de Photoshop

Y ya que hablamos de gente bonita, no podemos despedirnos esta semana sin mencionar el caso de Enrique Aquino, quien se autonombra como asesor de Peña Nieto y funge como su operador de redes sociales. En Twitter es bien conocido por irse a la yugular de los opositores de EPN, y fue precisamente en esa red social que protagonizó un encontronazo con el periodista Álvaro Delgado del semanario Proceso por acusar a dicha publicación de corrupción. Los sombrerazos tomaron tal matiz que el grupo Anonymous se metió a la cámara húngara y reveló dirección y teléfonos de Aquino. Por suerte (para todos nosotros) la cosa no paró ahí, pues alguien hizo circular una foto del tuitero priista con la cara que Dios le dio, lo que reveló horas y horas de retoque fotográfico en la imagen que usa en su perfil. No asombró tanto su afición por quitarse años, metros de cachete y aclararse la piel al estilo Michael Jackson, sino que ante todo, no se le olvidó ¡el copete! Eso nos da qué pensar. ¿Así fue como se maquilló el Viejo PRI para quedar como el Nuevo PRI? Si esa es la realidad, entonces sí hay de que preocuparse.

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