Corte de Caja

El peor de los días para el Presidente Calderón

Foto: APLas primeras horas de la mañana ya se han ido y aún falta un par más para llegar al mediodía. Cansado, tras seis años de gestión, el primer mandatario se aparece en la tribuna de San Lázaro.  No es como la recuerda; no se asemeja a la última vez que estuvo ahí, cuando entre empujones y codazos llegó a esa cúspide desde donde sería investido como el presidente constitucional.

Tenso, no le fueron suficientes cinco meses para preparar ese momento. Llega a una fiesta que no es suya y de la que deberá partir como un ciudadano más. A un costado, el presidente de la Cámara le da la bienvenida, con una cortesía que no alivia esa sensación de incomodidad que controla con grandes dosis de civilidad. Del otro lado, ve a un hombre que espera ansioso el clímax de esa puesta en escena. No tiene rostro, pero sabe que no es quien esperaba, a quien deseaba ver ahí.

En segundos eternos, la banda tricolor con el águila bordada sube por su cabeza para ser entregada al representante del Poder Legislativo, quien a su vez la coloca en el sujeto de cara difusa. Y justo en ese instante, cuando el ruido ya no es ruido sino un leve asomo de murmullo, una voz menciona un nombre que lo hace despertar.

Así deben ser las pesadillas del Presidente Felipe Calderón. Un mal sueño que cada vez está más cerca de hacerse realidad.

Hace casi seis años, cuando tomó posesión en medio de una cámara húngara legislativa (entrando por la única puerta que hasta ahora permanence como un misterio para el mismo Harry Houdini), pensó que nada podía ser peor en ese lugar.

No imaginaba que a esa misma hora un sexenio completo después, podría estar ante la situación de entregar el poder en un ambiente de derrota completa. Ante el panorama que se vislumbra, y dada la batalla que se centra prácticamente entre sólo dos de cuatro candidatos, sea cual sea, el resultado del próximo 1 de julio le augura un mal momento al inquilino de Los Pinos.

De resultar vencedor Enrique Peña Nieto, Calderón pasaría la estafeta al partido contra el que por décadas se luchó para con su caída, demostrar que la democracia había llegado a México. Con su regreso, se marcaría de alguna forma el fracaso y la decepción de la alternancia anhelada. Ningún panista quisiera estar en esos zapatos.

Pero el otro escenario tampoco le dejaría un buen sabor de boca. De encumbrarse Andrés Manuel López Obrador, le tocaría ver en primera fila el juramento del hombre que día y noche lo rechazó, que lo tachó de espurio tras los aciagos momentos del conflicto postelectoral de 2006 y que al final estaría ahí como un vencedor que tarde o temprano logró lo que quería.

A menos que en verdad suceda un milagro y Josefina Vázquez Mota repunte desde el abismo en que se encuentra para mantener al PAN otro periodo, Felipe Calderón debe considerar que el 1 de diciembre de 2012 se enfrentará a un laberinto en cuya única salida habrá un minotauro, que quiéralo o no, asumirá como una dulce revancha la Presidencia de México. La cuestión entonces es: ¿A cuál de los dos le temerá más?

Foto: CuartoscuroHáganse las cuentas… en todas las otras mulas

Experto en pedir cuentas a todos, Ricardo Monreal, coordinador de la campaña de Andrés Manuel López Obrador, no imaginó que alguien podría hacer lo mismo con ellos y demostró que al menos en eso de la transparencia, las peticiones se hacen en una sola dirección y nunca en sentido contrario. Apenas le pidieron que mostrará los papeles contables de la asociación civil ‘Honestidad Valiente’ con la cual AMLO se ha sostenido desde 2006, el senador empezó a poner tal cantidad de pretextos que sólo le faltó decir que se las había comido un perro y que primero se publicaran los costos que tuvo el Arca de Noé y el corte de pelo que le hizo Dalila a Sansón. Tuvo que salir su jefe a prometer que revelarán todo, incluida la cantidad de rollos de papel higiénico que compraron y si fueron pachoncintos y con doble hoja, adquiridos con toda seguridad por lotes una vez al año en las ofertas de Julio Regalado, para hacer alarde de la tan mentada austeridad. No cabe duda de que el candidato que más se ha aflojado en terracería tiene colmillo, pues como muchas otras veces dice que sí, pero nunca cuando.

Foto: CuartoscuroEnseñando el código postal

Bien sabido era que en el partido México vs Guyana la emoción estaría en todos lados, menos en la cancha. Ante la anunciada concentración de los #YoSoy132 en el Estadio Azteca para dedicarle unos cantos gregorianos a Enrique Peña Nieto, lo más absurdo e impensable era que algún priista se parara por ahí. No sólo sería provocador, sino descabellado y algo falto de neuronas llegar, ya no digan con un copete de más de dos centímetros de alto, sino con identificaciones que dijeran ‘soy peñista y qué’. Pero como en este país lo anormal ya es la regla, varios camiones de la ruta México-Las Gaviotas y anexas se desviaron un poco y se fueron a meter ahí, donde los estudiantes tenían su nido. No hacía falta imaginarse qué pasaría cuando las llamas se juntaran con la nitroglicerina . Pero hay que entender su poco sentido de la ubicación de los partidarios del PRI. Lo que pasa es que les dijeron que allá en Santa Úrsula habría un evento del tricolor, y como buenos representantes de la comprensión de lectura, pues pensaron que sería de su partido. Días después fueron vistos allá por el zócalo del DF, una vez que escucharon que habría un espectáculo con un chico que gasta miles de billetes sólo en su peinado. Y pues era muy claro quien era. ¿O no?

Foto: El UniversalLa pícara soñadora

Vayan ustedes a saber cuántas bebidas energéticas habrá consumido la candidata del PAN, Josefina Vázquez Mota, previo al segundo debate. Nunca la habíamos visto tan desatada en toda la contienda. Su cabeza giraba a tal velocidad que corría mucho más rápido que sus palabras, más o menos así como el ‘Checo’ Pérez ahí en Jalisco. Nadie la podía parar, repartiendo puñetazos a diestra y siniestra, que como un gaucho veloz apenas se aventaba desde la tercera cuerda contra AMLO cuando ya en el rebote tiraba una patada voladora a Peña Nieto. Curiosamente, por alguna razón no soltó dos cañonazos que le hubieran sido útiles en ese plan de guerrera que llevaba ese día. Ni pío dijo sobre el escándalo de Televisa destapado por The Guardian ni del ‘pase de charola’ atribuido a gente del Peje. Una de dos, o se le olvidó, o mejor no jugó con fuego con algo que podía resultarle peor en términos de imagen con la televisora u alguna otra cosita que por ahí ande escondiendo. Sin duda supimos que la habíamos perdido cuando en su papel de ‘Señorita Cometa’ empezó a imaginar a sus oponentes como mujeres. ¿Qué no tiene temor de Dios? O por lo menos un poquito de compasión de nuestras mentes inocentes que ahora no pueden sacarse esas horrendas imágenes. Si ella fuera hombre sería un completo sádico, porque de otra forma no se puede explicar lo que nos hizo.

Foto: El UniversalLas historias de ‘El mil chistes’

Con cuatro puntos en las encuestas y un registro asegurado, ¿qué le puede preocupar a Gabriel Quadri? Tras la misión cumplida le restan dos semanas de puro disfrute y despapaye en campaña, pasándola de lo lindo y contando por ahí alguno que otro chiste. Dentro de su amplio repertorio, cuenta uno donde le pide a la maestra Elba Esther que hable con Peña Nieto para que decline por Nueva Alianza. Quadri lo dice muy serio, pero si no lo tomamos a broma pensaríamos que eso de ser el candidato intelectual es puro mito. Aunque de que es vivo es vivo y no tiene un bigote de tonto. Por lo mismo defiende a capa y espada la candidatura de su hijo (que fungió como coordinador de su campaña) para ser diputado suplente del partido que representa, pues dice, era algo lógico tratándose de una persona preparada y trabajadora (¿y quiere ser diputado?), además de sostener que “no le podían haber abierto la candidatura a un idiota”. Aquí sí, hay que reconocer que el candidato ‘Cuadro’ nos dejo con el ojo cuadrado. Con lo que vemos regularmente en la Cámara, pensábamos más bien que hasta requisito era.

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