Corte de Caja

El escándalo nunca visto de los hijos de Calderón

Foto: Cuartoscuro
Jamás fue visto, por la sencilla razón de que nunca existió. Si de algo saldrá bien librado el Presidente Felipe Calderón es que durante su mandato en ningún momento sus descendientes se vieron envueltos en una polémica de grandes dimensiones, de esas que quedan marcadas en la historia y por las cuales son recordados algunos sexenios anteriores.

Quizás por mera lógica de su edad, los niños Calderón Zavala se mantuvieron fuera del ojo inquisidor de los medios y aparecieron en contadas ocasiones, prácticamente en eventos protocolarios donde se esperaba que el Presidente acudiera con su familia.

María, la mayor, tenía tan sólo 9 años cuando su padre llegó a Los Pinos, mientras su hermanos Luis Felipe y Juan Pablo contaban apenas con 7 y 3 años de edad, respectivamente.

Por eso mismo, sus aventuras no podían pasar de algunas simples travesuras infantiles y cuando mucho, aprovecharon la posibilidad de ser hijos de un presidente en funciones para jugar un mano a mano con una estrella del futbol mundial como Iker Casillas o bien celebrar el campeonato ganado por su equipo favorito en pleno vestidor.

Nada que se compare con los detallitos ventilados por sus antecesores que despertaban risa, furia y locura en la población general.

Y es que cómo olvidar esos momentos de pena ajena de bolsas Louis Vuitton piratas usadas por Ana Cristina Fox o la puntada de querer llevar una vaca a los jardines de la residencia oficial por su hermano Vicente para que su papá tomara leche bronca, como estaba acostumbrado.

Imborrable también hasta nuestros días la paliza que el Estado Mayor le propinó a un miembro de la seguridad de Bono en pleno concierto de la banda U2, durante el periodo en que gobernó Ernesto Zedillo, y todo porque su hijo se tomó la libertad de querer llevarse un recuerdo al tacto del músico irlandés.

Por supuesto, cortos se quedan ante las sospechas de tráfico de influencias de las que aún ahora son objeto los vástagos de Marta Sahagún.

El único momento en que los herederos de Felipe Calderón estuvieron en el ojo del huracán (y seguro ellos ni cuenta se dieron) fue en 2007, luego de que en el tradicional desfile militar de ese año con motivo de la celebración de la Independencia, los dos varones aparecieran vestidos con uniformes verde olivo y unas estrellas bordadas en sus gorras.

Ese acto provocó el grito en el cielo y el rasgamiento de vestiduras de algunos legisladores (del PRD, por supuesto), pues acusaban una afrenta contra los códigos militares, más que nada por el uso de insignias, que los habrían situado en el grado de un Mayor y un Teniente Coronel.

Fueron los mismos generales del Ejército quienes tuvieron que recordarles que hasta los Polivoces, en sus papeles de Juan Garrison y Agallón Mafafas, llegaron a portar insignias, algunas incluso hechas con corcholatas. De hecho, entre el medio castrense el acto de los menores fue tomado como un halago en lugar de una ofensa.

Ahora que están por cambiar de domicilio, María, Luis Felipe y Juan Pablo serán recordados por haber dado un periodo de descanso a las extravagancias y excesos de los hijos de presidentes.

Ya veremos si para el próximo sexenio los nuevos inquilinos logran mantener ese perfil. No la tienen fácil, pues a diferencia de los Calderón Zavala, los Peña Rivera llegarán con cinco hijos en la edad de la punzada (es decir, en la adolescencia) y aún antes de arribar, una de ellas (Paulina Peña Pretelini) ya dio de qué hablar y se encuentra en el inconsciente colectivo de ciertas ‘proles’; mientras la hija mayor de la futura Primera dama se mueve en los campos de la actuación televisiva, por lo que será complicado mantenerla fuera del alcance de los paparazzi. Pero, ¿quién puede adivinarlo? En una de esas nos dan una sorpresa.

Foto: CuartoscuroCon dinero, hasta el agua sobra

Y ya que hablamos de hijos célebres, el que más que correr, voló para ganarse un lugar en los anales del humorismo y el absurdo involuntario fue Luciano Quadri, el chiquillo premiado con una curul gracias al desempeño de su padre en el arte de debatir viendo escotes. Resulta que el novel legislador de Nueva Alianza se aventó la puntada de declarar vía Twitter: “Si pagan el agua, tienen derecho a desperdiciarla. El gobierno tiene la responsabilidad de garantizar su abasto y potabilidad.” Por supuesto, las críticas incomprensivas no se hicieron esperar, pues no entienden su lógica de ‘el que paga exige’, menos viniendo de un diputado plurinominal que nadie eligió y que es miembro de un partido que alberga personalidades de la talla del nieto de Elba Esther Gordillo. La actitud de Luciano sin duda coincide más con el perfil del Partido Verde Ecologista, que tiene de ambientalista lo que el SNTE de transparente. Lo cierto es que los diputados es una de tantas cosas que nos sangran el bolsillo y no tenemos siquiera la oportunidad de desperdiciarlos. Para eso se pintan solos. Será porque todos son muy pagados de sí mismos.

Foto: CuartoscuroEl túnel de los 'chescos'

Uno ya no sabe que es más absurdo. Si el hecho de que escaparon una cantidad récord del penal de Piedras Negras, Coahuila y que del número inicial le restaran un prófugo para quedar en la cifra de 131 o que la vía de escape resultara ser por la puerta principal de la cárcel y no por el túnel encontrado. De lo primero puede que haya una explicación, pues en estas épocas hubiera resultado políticamente incorrecto que dijeran que ellos también ‘eran 132’. Eso ya debe tener derechos de autor. Sin embargo, el segundo caso nos demuestra que es más fácil salir de una cárcel en México a que AMLO decline por Marcelo Ebrard en 2018. Según la Procuraduría del estado, los ahora prófugos salieron como 'Juan por su casa' sin que nadie los molestara, pues el famoso túnel era más bien utilizado para realizar compras de urgencia en el Oxxo de la esquina, ingresar o sacar artículos o para ausentarse del lugar por días con el fin de estirar las piernas y evitar el aburrimiento. Ahora ofrecen 200,000 pesos a quien dé información que lleve a la captura de los fugados, más que nada porque les carcome la duda de quién fue el que salió al último y dejó las rejas de par en par. Puede que no tarden en regresar por su propio pie; quizás hayan ido a Huatabampo, Sonora, a ver las Olimpiadas, confundidos por el cínico plagio que hizo ese municipio del logo de Río de Janeiro 2016. Ya volverán y de nuevo, ni cuenta se darán.

Enchiladas suizas

Foto: CuartoscuroEn serio que con nada se nos da gusto. Por eso le llovió sobre mojado al Secretario de Economía, Bruno Ferrari, cuando se le ocurrió comparar el comercio exterior de México con el de Suiza en el marco de la glosa del VI Informe. Todo indica que lo que calentó al respetable no fue que el funcionario olvidara el pequeño detalle de medir con la misma vara, es decir, respetar las proporciones en cantidad de población y avances financieros; sino que despertara el sentido nostálgico de no saber el destino del Abuelo, Pedro, Clarita y Copito de Nieve. Peor aún, traer a la memoria que fue precisamente Suiza la que aseguró por 13 años más de 130 millones de dólares a Raúl Salinas de Gortari por presunto lavado de dinero, cantidad que al final regresó al gobierno mexicano mientras acá el hermano incómodo ya se pasea de nuevo en los círculos del jet set. Con esas historias, Bruno Ferrari debería tener más sentido del tacto y saber que en este momento no necesitamos rememorar los traumáticos momentos que marcaron nuestra vida. Por supuesto que nos referimos a Heidi. De lo otro, ya nos iremos acordando.

Ser totalmente palacio

Año con año termino peleado con mi cartero por extraviar mi invitación a la noche mexicana que se organiza cada 15 de septiembre en Palacio Nacional. Si a usted tampoco le llegó entonces existe toda una conspiración en el servicio postal. Sospecho que la aprovecha él mismo y va a darse baños de pueblo a la inversa entre la crema y nata que ahí se reúne sin falta. Como soy masoquista, quise saber cómo estuvo el guateque que me perdí en esta ocasión. De las cosas que se entera uno, no por el cartero, sino por los que saben y también fueron. Dicen que por ahí estuvieron artistas, deportistas, luminarias de la farándula y por supuesto políticos y empresarios clamando por una foto con el Presidente y que de hecho, no hubo quien no quisiera tener un retrato con él  y su esposa, a tal grado que se formaron extensas filas para llevarse el recuerdito. La noche estuvo engalanada por el mariachi de la Secretaría de Marina, que se lució tanto en la música como en sus prendas, mientras en la comida unas minitortas de cochinita pibil partieron plaza. Para quienes se quedaron afuera en el mega tormentón que se desató esa noche, aquí tienen una foto de la decoración interior de ese día, con el único y sano fin de que nos enteremos de qué nos perdimos una vez más. Y todo por culpa de un gandalla mensajero.
Fotos tomadas de Twitter vía @_ambienta_

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