Corte de Caja

El día en que México no tenga Presidente

Foto: iStockphotoAl fin estamos aquí. Después de 90 días de campañas formales y muchas semanas más no oficiales pero igual o más proselitistas, nos encontramos en el breve espacio que supone un concienzudo acto de reflexión previo al ritual en que el votante y la boleta se encuentran. Eso debería ser, pero no lo es.

Si así lo fuera, caeríamos en cuenta que pasamos por un proceso en el que cuatro figuras tomaron el control de nuestras vidas, causando angustias, encendiendo pasiones, fomentando esperanza, miedo, inquietud y odio por un futuro que no llegará.

Colocamos nuestro destino en un personaje que nos promete el tan anhelado maná o la infinita desgracia y olvidamos que ninguna de las situaciones se concretará. No como soñamos o nos atormentamos. Perdemos de vista que por unas horas, entre el sufragio, el conteo y el anuncio esperado, depositamos la totalidad de nuestro yo interno  en un posible Presidente, cuando en realidad, ni antes ni después lo hemos necesitado para sobrevivir.

Pase lo que pase, al día siguiente, en los mismos horarios que marcan la rutina, nos trasladaremos en el transporte público de siempre, batallaremos con el tráfico habitual, llevaremos a los hijos a la escuela y las deudas, las cuentas y la renta del mes serán las mismas; el trabajo acumulado, las reparaciones caseras, los conflictos de oficina seguirán ahí, al igual que todas esas cosas que nos hacen feliz y disfrutable la vida.

No nos percatamos que si México no tuviera Presidente, nosotros, los de siempre, haríamos lo necesario para salir adelante, como lo hacemos 365 veces en un año.

Por supuesto que un país necesita administrarse y conducirse, pero borramos por completo de nuestra perspectiva la veracidad de que los fantásticos, imprescindibles y poderosos somos los ciudadanos. Sin nosotros ningún primer mandatario y demás puestos de elección popular existirían. Por el contrario, nosotros sí lo podemos hacer. Muchos de ellos, cuyo rostro saturó nuestras calles y paredes por semanas, se volverán invisibles hasta un próximo comicio. Y aún así, la vida sigue.

El problema radica en nuestra responsabilidad. Tras todo un hartante y oneroso proceso, tenemos la idea de que con las votaciones termina todo, cuando la verdad es que es ahí cuando en realidad empieza. O así debería ser. Es apenas el inicio de un reclutamiento en el que seleccionamos, vía la mayoría, a quien deberá trabajar a lo largo de seis años bajo los requerimientos y aptitudes por los que fue escogido.

Por lo mismo, como cualquier empleado, debería ser supervisado en su desempeño de manera constante y no hasta el 2018, cuando su contrato expire y una nueva convocatoria se abra. Las autoridades electorales suelen recordarnos, cuando es temporada de casillas, que la decisión es nuestra y entonces un voto nos convierte en todopoderosos. Pero esto no es algo que se dé y quite, ni tampoco algo que se tome y deje cuando queramos. Sin duda es importante votar, pero lo es más no desentendernos y no permitir que nos desbaraten la casa.

Al fin estamos aquí, en el inter de la reflexión donde debemos darnos cuenta que aunque existan quienes quieren que lo veamos al revés, el día en que México no tenga un Presidente, o diputados, senadores o gobernadores nosotros seguiremos aquí. Y más vale que ellos se vayan enterando.


Foto: EFE¿Procurador? Ni cuando era pobre

Josefina Vázquez Mota cerró como debía haber abierto: con un estadio lleno de principio a fin y causando envidia de la buena en uno de los hombres más polémicos de los últimos tiempos, a quienes muchos califican de necio e ideas estrafalarias. Por supuesto que nos referimos a Jorge Vergara, dueño de las Chivas del Guadalajara. A los que ya se habían alebrestado e iban corriendo directo a la FEPADE, tómenlo con calma, que como ya ven, con ese estilo hay más de uno. Y es que nunca el equipo de futbol ha logrado reunir a tanta gente en un solo partido, por lo que seguramente en esta ocasión hubo butacas que se estrenaron por primera vez, Ya quisieran esas multitudes para un domingo. Todo iba bien con eso de la logística, hasta que a la candidata panista se le ocurrió mencionar el proyecto que le tiene  reservado al Presidente Felipe Calderón. Eso de quererlo al frente de la PGR en el próximo sexenio es como sugerir que se suba pa’bajo. Ni que fuera Fox, que terminó dando cursos de superación a priistas y con una cantidad de descalificativos encima por parte del PAN que tiene para usar uno cada día de la semana. Hay niveles pues.

Imagen: Facebook EPNDuelo de mirreyes

Por su parte, Enrique Peña Nieto culminó con su larga travesía y vía crucis del último mes (entre revelaciones de The Guardian, acusaciones de fraudes millonarios y jóvenes universitarios no había otro más que él en desear que terminarán estas campañas) en el lugar donde los de Atlacomulco tienen su nido, es decir, Toluca. Con un lleno a prueba de estampidas y recordándonos que el PRI sigue bien vivo y con el mismo toque en eso de saturar plazas, su cierre de campaña, no podía ser de otra forma más que tirando rostro, con un tête à tête con el mismísimo ‘Potrillo’, cuyas cualidades de oratoria sobresalieron, asombraron y dejaron mudo a medio mundo, por el simple hecho de que se quedó todo el tiempo callado.  Ni un falsete se aventó en medio de semejante muchedumbre, por lo que llegó un momento en que aquello parecía reunion de la liga de bien peinados, porque ni vestido de charro acudió. Aunque ya imaginarán quién de los dos traía más gel, quién enloqueció más a las chicas y fue apapachado y casi desnudado por las asistentes. Si alguien respondió que Alejandro Fernández, ¡felicidades! pasó de noche estas campañas y su mente aún tiene salvación.

Foto: EFEMiércoles Distrito Federal

Uno ya no puede ser Paul McCartney o Justin Bieber y romper el récord de mayor asistencia en el Zócalo de la Ciudad de México, porque llega Andrés Manuel López Obrador y lo manda a uno por los suelos. En una demostración de músculo puro, el candidato de las izquierdas cerró su campaña presidencial (otra vez) con un lleno tal que la gente que acudió al evento estuvo ahí pero en distintas fechas, es decir, unos en 5 de mayo, otros en 16 de septiembre y hubo quien se fue hasta 20 de noviembre. Bueno, dicen que la situación era tal, que hasta las leyes de la física cayeron, de tal forma que llegó el momento en que dos cuerpos ya ocupaban el mismo lugar en el espacio. Por supuesto, AMLO no podía llegar sin clase a tan esperada cita, y si bien viajó en Metro, lo hizo en clase ejecutiva, pues el gobierno del DF le reservó, nada más y nada menos que un convoy nomás para él. Para que los demás se dieran un quemón y vieran que si unos tenían ‘flota imperial’ él en el subsuelo se las mata.

Foto: EFEA lo que te truje Chencha

O en otras palabras, venimos por el 2%, comemos y nos vamos. Por eso Gabriel Quadri ni se inmutó cuando en el momento en que tuvo que terminar su hasta hace unos meses inimaginable campaña presidencial, la mitad del lugar allá en Aguacalientes ya se encontraba vacío. Esto sin duda es una muestra de que si algo nos enseñaron estas campañas es que los acarreados ya no son cumplidores como los de antes. O quizás corrieron antes de que ya no pasara el camión de regreso, porque de otra forma los iban a regresar a todos en la Quadricombi, lo más memorable del equipamiento presidenciable, que sera recordada en un lugar cercano al corazón de todos los que valoramos estos tiempos de solaz, junto con la edecán del debate que movió al mundo con un escote, tres libros memorables de los cuales no puedo acordarme, los gestos de un niño de menos de seis años que robó cámara y la rutina de ejercicios que aprendimos para demostrar que no nos desmayamos. Nos vemos en una semana ya con noticias de un ‘preciso (a)’ elegido (a). Y no se olvide de ir a votar, si no es por alguno de ellos, al menos por el café y descuentos que ganarán con el dedo manchado. No se lo pinte usted mismo y mucho menos se lo chupe.

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