Corte de Caja

AMLO ya no quiere ser Presidente

Foto: ReutersAndrés Manuel López Obrador ya no busca la Presidencia. Las pruebas sobre la compra de votos que ha venido ventilando el candidato de las izquierdas en pequeñas dosis durante las últimas semanas, forman parte de una jugada maestra que no tiene nada que ver con ocupar el puesto de primer mandatario de la nación. Su fin es uno muy distinto y tiene que ver con su futuro.

El plan presentado por el dos veces aspirante, en donde se excluyen por completo las movilizaciones y plantones que tanto le restaron en el pasado la simpatía de muchos, incluso de quienes votaron por él, es parte de una estrategia que busca alargar el proceso electoral en donde él fue el indiscutible centro de atención y amo y señor de las decisiones de la coalición que lo encumbró.

A estas alturas, aunque usted no lo crea, está consciente de la casi misión imposible que significa que la elección presidencial sea invalidada por el Tribunal Electoral (por supuesto que él insistirá en lo contrario), pese a los indicios en el uso de tarjetas de puntos para supermercados y las acusaciones que se han hecho sobre los recursos de campaña utilizados por el PRI. Nada de eso parece cambiar el curso de las cosas y López Obrador es la persona que mayor consciencia tiene de eso. Entonces, ¿por qué seguir un día sí y otro también con el discurso de una elección inequitativa? Porque así le conviene al candidato de las izquierdas, y nadie puede culparlo.

Lo que AMLO hace es, en palabras llanas, algo llamado política, y eso sin duda es un juego que sabe controlar muy bien. En esas aguas se zambulle de forma experimentada y mide a la perfección cada paso y declaración.

Que rete a Enrique Peña Nieto a un debate post electoral, a sabiendas de que por mera lógica eso no sucederá ni en sus sueños más guajiros, no es porque guarde la esperanza de que el priista caiga en sus redes (aunque con el hombre amado por la televisión puede pasar cualquier cosa), sino por ganar una batalla por el control de grupos y decisiones en el seno de la próxima legislatura y sus consecuentes beneficios.

Por primera vez, una coalición de izquierda asumirá como la segunda fuerza en el Congreso y eso es una cuota nada despreciable, menos para un candidato derrotado. En esto último es donde radica la estratagema de AMLO: ningún perdedor en los comicios se ha ungido como líder real (que no moral) de una fuerza opositora tras perder una elección presidencial. El pasado lo comprueba. No lo fueron Cuauhtémoc Cárdenas, Francisco Labastida, Roberto Madrazo, Josefina Vázquez Mota y ni él mismo López Obrador en 2006.

De quedar relegado en las negociaciones del próximo sexenio, nada le garantiza quedar más allá de una figura de respeto entre las nuevas generaciones y peor aún, ser partícipe en 2018, si no como candidato, sí como una de las mentes que decida quién sí y quien no debe ser tomado en cuenta.

Para ser sinceros, el plan le ha salido muy bien y todo se lo debe al PRI, que en lugar de mandarlo al ostracismo con el simple recurso de la indiferencia, ha caído una y otra vez en el juego y responde cada una de las provocaciones que le ha hecho el tabasqueño.

Se entiende que lo hacen por proteger a Peña Nieto, quien cada vez aparece y declara menos, pero por cada respuesta que le dan a AMLO, ellos mismos lo mantienen con reflectores que en otras circunstancias ya lo hubieran ignorado. No se han percatado de que él ya no quiere ser Presidente y por lo mismo no les pelea ese puesto. Lo que hace, y de forma magistral, es utilizarlos para un fin mayor a sus intereses. Y todo indica que en verdad saldrá victorioso.


Foto: El UniversalNo me fallen sobrinos, no me fallen

Desde los tiempos del Tío Gamboín no había tanta euforia por pertenecer a un club de sobrinos tan cotizado. Y todo se lo debemos a nuestra querida tía Ivonne Ortega, gobernadora de Yucatán. Y es que, si a sus consentidos familiares de cinco años les surgen ranchos de más de 150 hectáreas a su nombre, qué no se podrá esperar de los más grandes. De menos una concesión portuaria o una paradisiaca hacienda de henequén. Tiene razón al acusar a todos esos malintencionados que ven con suspicacia que justo cuando está a meses de dejar el poder, algunos chiquillos con lazos familiares surjan como potentados. No es que se piense mal, pero como que nos llega cierto tufo del pasado donde el orgullo del nepotismo era la regla. Digo, una cosa es que tu tío, por muy famoso que sea, te herede a Salchichita y Platillotes y otra muy distinta que en lugar de necesitar un baúl de recuerdos requieras un notario público para registrar tus bienes. El problema no es que sea harto sospechoso, ni que el nuevo propietario tenga sólo un lustro. Lo malo para doña Ivonne es que porta un logo tricolor, y esas famitas, nadie las quita.

Foto: El UniversalEl presidente al que le dan el avión

Y hablando de resentidos sociales que no pueden ver un pequeño lujo porque se incendian por dentro, mucho escándalo se armó esta semana por la noticia de que la Sedena ya pidió cotizaciones para renovar el avión presidencial por cuestiones de seguridad nacional. Y todo porque la cifra que se reveló a muchas les pareció excesiva. ¿Qué tanto son 700 millones de dólares? La Sedena dice que  no serán más de 150, pero más se perdió en Coahuila y ni quien diga algo. Algunos ardidos mencionan que eso costaría más que el mismo Air Force One que usa Barack Obama, pero no toman en cuenta la relación costo-beneficio de tener la nave más poderosa del planeta. Para empezar, se dejarían de hacer escalas en esos vuelos trasantlánticos y transpacíficos que nuestro primer mandatario hace cada semana. Ni modo que pare en todas esas ocasiones en puntos intermedios como aquellos que se detienen a comer quesadillas en Tres Marías en camino a Cuernavaca. Uno que ha viajado en un avión presidencial sabe lo molesto que es eso. Pero además, hay que tomar en cuenta que para el próximo sexenio ese avión resultará muy chiquito con el tamaño de la familia que se aproxima. Eso se llama prevenir en lugar de lamentar. Pero con nada se tiene a gusto a todos.

La TV ya quiere a alguien más

Y como ya estamos entrados en esto de los gastos cuestionables, el que se llevó las palmas fue el gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle, que resultó más gastalón que bonito al pagar 180 millones de pesos en pura difusión de imagen y actividades de gobierno, de los cuales, más de 100 fueron a parar a Televisa y TV Azteca. Y no se trató de una revelación hecha por Wikileaks o Anonymous, sino que fueron cifras registradas en su primer informe de gobierno. Esto muchos lo pueden catalogar de transparencia absoluta, pero lo cierto es que esa ganga resulta 40% más grande que lo erogado en su último año de gestión por el que todos creíamos era el consentido de las pantallas de plasma y el High Definition: Enrique Peña Nieto. Pero como este mandatario surgió de una coalición entre el PRD y el PAN, pues ni escándalo le hacen estos grupos. O quizás ya vayan aprendiendo que si Dios le dio un rostro a su gobernador poblano no es para que lo esconda detrás de una burka, sino para que lo cuide y lo luzca. De otra forma, eso se consideraría un total desperdicio de inversión. Y no estamos para tirar el dinero a la basura.

Foto: El UniversalY el ‘Jefe Diego’ suena así…

Alguien con muy poco sentido de la cordura debió decirle que se le extraña por estos lados de cuchilladas traperas que es la política nacional, porque Diego Fernández de Cevallos dejó el exilio y ya empezó a dejarse ver en ciertos lugares, a la usanza de quien busca hacer una aparición triunfal en pequeñas dosis. Recientemente fue la figura sobresaliente en la encerrona que se dieron los panistas con el presidente Felipe Calderón, pero lo que más le valió atención ( y todos sabemos cuánto le gusta) fueron sus críticas al movimiento #YoSoy132, quienes deben estar de plácemes al ser tomados en cuenta por uno de los integrantes del Imperio Contraataca, que los ve como la Resistencia Galáctica, pero en región 4. Para más señas, asegura que el movimiento de jóvenes ya fue infiltrado hasta por las orejas (bueno, más bien por puras orejas) y que perdió su origen legal y legítimo. Aquí es donde vemos que el ‘Jefe’ Diego está un poco oxidado, pues no se percató que si en algún lugar hubo infiltrados para sabotear fue en su propio partido en plenas campañas. Porque sería muy disparatado suponer que se hicieron daño solos y por pura negligencia. ¿O no?

----------------
Mi cuenta en Twitter
@geniomutante

Cargando...

YAHOO NOTICIAS EN FACEBOOK