Tema del Momento

El himno de los triunfantes

Es muy común que cuando vamos a fiestas de quince años la quinceañera baile, junto con sus chambelanes, una versión grabada (y en ocasiones bien ensayada) de alguna melodía como Corazón de niño de Raúl Diblassio o Tiempo de vals de Chayanne, las cuales se han colocado como las más populares en las fiestas de quince años. Suele suceder también que son tan típicas que en ocasiones el momento del vals resulta aburrido para los invitados.

Por mencionar a otros compositores, están Paul de Senneville y Richard Clayderman con su Balada para Adelina o la banda Scorpions con Wind of change. Son artistas muy conocidos y, sobre todo, comerciales que en algún momento de éxito lograron inmortalizar sus melodías para ser interpretadas en las celebraciones mexicanas de los quince años.

Sin embargo, hasta antes de la década de 1970 era común bailar una pieza sinfónica: La Marcha Triunfal de la ópera Aída, compuesta por el genial músico italiano Giuseppe Verdi.

La Marcha Triunfal (cuyo nombre oficial es Gloria all’Egitto, “Gloria a Egipto” en español) es apenas una pizca de la majestuosa ópera que habla sobre Aída, la hija de un faraón etíope que fue condenada a ser esclava de Amneris, la hija del rey egipcio. Ambas mujeres están enamoradas del capitán Radamés, quien ama a Aída y está destinado a casarse con la otra.

Aída consta de cuatro actos. La música, como ya se ha dicho, fue compuesta por Giuseppe Verdi; y la letra por Antonio Ghislanzoni, quien hizo una adaptación de la versión francesa. Fue estrenada en El Cairo, Egipto, el 24 de diciembre de 1871 y los principales lugares en los que se desarrolla la historia son Menfis y Tebas (capitales del Antiguo y Nuevo Imperio Egipcio) durante la época de los faraones.

Gloria a Egipto pertenece al segundo acto de la ópera y narra el momento en que Radamés, vencedor del ataque etíope a Egipto, regresa triunfante a la ciudad. Sin embargo, Amneris le miente a Aída diciéndole que Radamés había muerto en la guerra.

Giuseppe Verdi compuso Aída bajo petición de Isma’il Pasha, virrey de Egipto en el siglo XIX. Pasha quería solemnizar la apertura del Canal de Suez, y por eso encargó a Verdi la composición de una ópera que abordara asuntos egipcios. Verdi recibió un pago de doscientos mil francos por Aída, la cual retrasó su estreno por varias causas.

Según Juan Ríos Sarmiento, autor de El libro de la ópera (1944), uno de los recuerdos más gratos de Verdi era el de haber observado en Milán, una noche a altas horas, a un joven que iba cantando la Marcha Triunfal para animarse y cruzar sin temor una plaza desierta y oscura. El mismo autor refiere que de la Marcha Triunfal se puede decir lo que Otto von Bismarck decía sobre la Sonata para piano Nº 23 de Beethoven: “Cada vez que la oigo me siento más valiente”.

Desde entonces, la Marcha Triunfal se considera como un himno a la valentía y al triunfo, sobre todo en eventos deportivos. Basta recordar la final de la Copa Mundial de Fútbol en 2006 cuando, al finalizar el partido, pusieron la melodía para celebrar el triunfo de Italia.

Manuel Capdevila, en su obra El gran libro de la ópera (2004) considera a Aída como una de las 183 óperas más importantes de toda la historia. Asimismo, Verdi es uno de los compositores más influyentes.

Sin duda alguna, ahora que se cumplen 200 años del nacimiento de Verdi, la Marcha Triunfal será recordada con decoro en todo el mundo; y quizá este sea el momento adecuado para sacar a Verdi de los CD’s de “valses para XV años” y trasladarlo a los grandes teatros de México y el mundo.

A continuación escucha la pieza de la que te hablamos. Si no te parece familiar al principio, espera al minuto 3:48 y entonces tu memoria musical saldrá a flote.



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