"¡El barril está abierto!": arranca en Múnich la fiesta de la cerveza

La mayor fiesta de la cerveza del mundo, la Oktoberfest, arrancó este sábado en Múnich con la apertura del primer barril que marca el inicio de 16 días de música, tradición y, sobretodo, de consumo de millones de litros de la reina de las bebidas bávaras.

Con el tradicional grito de "O'Zapft is" ("¡Ya está abierto!) el alcalde de Múnich, vestido con el traje típico, abrió al mediodía el primer barril de cerveza de la fiesta y ofreció una jarra de un litro (la llamada "mass") al jefe de gobierno regional de Baviera, Horst Seehofer, eufórico.

La lluvia no frenó a los centenares de personas que desde las ocho de la mañana, dos horas antes de la apertura, hacían cola en las principales carpas de la Oktoberfest donde se sirve la cerveza.

Olivia Dassler, de 19 años, y Brittany Cowan, de 20 años, de California, vinieron desde la universidad de Florencia (Italia), donde están estudiando.

"Para todos los que van al extranjero, la Oktoberfest es lo primero que reservan, lo primero que quieren hacer", explica Brittany, luciendo un elegante "dirndl", el tradicional vestido bávaro con un generoso escote de color rosa.

"Si lo pasamos bien volveremos el próximo fin de semana. Hemos oído muchas cosas buenas sobre la Oktoberfest", explica.

Para su amiga Olivia, vestida con un elegante vestido blanco, los trajes tradicionales son lo mejor de la fiesta. "Nunca había venido a Alemania antes y cuando pienso en Múnich pienso en los vestidos. Ya sé que son un poco tópicos pero ¡son monísimos!", asegura.

Se prevé que más de seis millones de personas de todo el mundo participen en esta edición, en la que se consumirán unos siete millones de litros de cerveza en las 35 carpas gigantes instaladas en un terreno de 26 hectáreas de Múnich.

Algunas de las carpas las alquilan grandes empresas que reciben a sus socios, a sus clientes y a los periodistas.

Para acompañar la bebida, los participantes comerán decenas de miles de bretzels, knodel (masas redondas con carne, sémola o pan) y otros platos típicos de Bavaria. El año pasado, se comieron en la Oktoberfest 118 bueyes y 53 terneras.

Andreas Maffey, un piloto de avión bávaro de 33 años, está orgulloso de participar en la fiesta. "Tenemos la suerte y el privilegio de tener el mayor festival del mundo a nuestra puerta", explica.

"Durante la Oktoberfest reservo cada día mi mesa pero no puedo venir todos los días porque mi hígado no lo soportaría", bromea el piloto, aunque asegura que este sábado tiene previsto beber unos ocho litros de cerveza.

Aunque la fiesta se celebra desde hace 202 años, la de 2012 es la número 179 porque las dos guerras mundiales, dos epidemias de cólera y la hiperinflación de los años 1920 obligaron a suspender 24 ediciones.

Aunque la inflación no tiene nada que ver con la del período de entreguerras, los participantes de este año se han quejado de lo que consideran un aumento vertiginoso del precio del litro de cerveza, que cuesta entre 9,10 y 9,50 euros.

En los últimos diez años el precio de la "mass" (la jarra de un litro) ha aumentado un 43% y existe un movimiento ciudadano que intenta estabilizar el precio alrededor de los 7 euros.

Como cada año los turistas del mundo entero vienen a Múnich para vivir esta fiesta tradicional alemana donde los hombre visten los tradicionales pantalones de cuero bordados y las mujeres unas faldas largas y un corsé con escote generoso.

Los pantalones de cuero están considerados los mejores para beber porque tiene elasticidad y se van adaptando al volumen del vientre a medida que crece bajo los efectos de la cerveza.

La fiesta de la cerveza tiene su origen en la boda del que iba a ser rey de Baviera, Luis I, con Teresa von Sachsen-Hildburghausen, el 12 de octubre de 1810. Más tarde se adelantó al mes de septiembre, cuando en Baviera hace mejor tiempo.

En los últimos años la fiesta se convirtió en un acontecimiento internacional y ahora también se celebra en Australia, Brasil, Canadá, China, Estados Unidos y Rusia.

La edición de este año terminará el 7 de octubre.

La mayor fiesta de la cerveza del mundo, la Oktoberfest, arrancó este sábado en Múnich con la apertura del primer barril que marca el inicio de 16 días de música, tradición y, sobretodo, de consumo de millones de litros de la reina de las bebidas bávaras.

La mayor fiesta de la cerveza del mundo, la Oktoberfest, arrancó este sábado en Múnich con la apertura del primer barril que marca el inicio de 16 días de música, tradición y, sobretodo, de consumo de millones de litros de la reina de las bebidas bávaras.

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