Al menos 83 muertos por experimentos de eeuu con guatemaltecos

Ciudad de Guatemala, 30 de agosto (Télam).- Al menos 83 personas murieron en Guatemala, pero se cree que "podrían ser muchos más", por causa de experimentos ilegales realizados por científicos estadounidenses que inocularon enfermedades venéreas a 5.500 ciudadanos entre 1946 y 1948, reveló una comisión en Washington, cuyo informe generó hoy indignación en la prensa local.

Los diarios locales destacaron la información en titulares de portada y el matutino Prensa Libre, el más importante del país, consideró esos experimentos con guatemaltecos "una monstruosidad", señaló en su editorial.

"Todo ciudadano estadounidense consciente sentirá vergüenza por lo sucedido. Todo ciudadano guatemalteco sentirá dolor y rabia", dijo el rotativo, citado por la agencia noticiosa DPA.

El escándalo salió a la luz el pasado mes de noviembre, gracias a la investigación desarrollada por un grupo de médicos estadounidenses y financiada por los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por su sigla en inglés).

Entonces, Estados Unidos, a través de su secretaria de Estado, Hillary Clinton, se limitó a pedir disculpas, explicando que estos experimentos estaban destinados a probar la eficacia de la penicilina. Por su parte, Guatemala amenazó con trasladar el caso a la Corte Internacional de Justicia (CIJ).

Por su parte, el vicepresidente de Guatemala, Rafael Espada, que preside una comisión investigadora integrada por representantes de los ministerios de Salud, Gobierno, Defensa, Relaciones Exteriores y del colegio de médicos, que dará su informe final en octubre, informó que se pudo localizar en el oeste del país a cinco de las personas que fueron objeto de estos experimentos.

Gracias a los archivos existentes en los hospitales donde se realizaron estas prácticas, se identificó a estas personas, hoy de entre 84 y 85 años, que se trasladarán con sus familias a la capital de Guatemala para someterse a un examen médico que confirme que padecieron enfermedades venéreas durante esa época.

Mientras, Amy Gutmann, nombrada por el presidente Barack Obama titular de la Comisión Presidencial para el Estudio de Temas Bioéticos, dijo en Washington que los experimentos citados representan un "capítulo oscuro" de la historia de Estados Unidos.

Según el informe dado a conocer el lunes en Washington, 83 guatemaltecos murieron tras ser sometidos a experimentos médicos financiados por Estados Unidos a través del Instituto Nacional de Salud, ahora clausurado, pero fuentes de prensa consultadas en Guatemala por Télam afirmaron que "se cree que los muertos pueden ser muchos más".

Los experimentos fueron realizados por médicos estadounidenses encabezados por John Cutler, ya fallecido, que inocularon sífilis y gonorrea a 1.300 guatemaltecos pero, en total, fueron 5.500 las personas obligadas a participar de esas prácticas aberrantes.

"Una conducta inhumana y cruel tuvo lugar en Guatemala: les abrieron heridas, se les infectó con bacterias, meningitis y neurosifilis, entre otras enfermedades y éstas son graves violaciones a los derechos humanos", dijo Anita Allen, integrante de la Comisión estadounidense.

Las víctimas fueron niños huérfanos, pacientes con problemas mentales, indígenas, soldados de la Guardia de Honor, así como prostitutas, escolares y enfermos, precisó el informe.

“Lamentablemente, no es un accidente que esto haya pasado en Guatemala. Era una población que se veía con diferencias étnicas, raciales, de nacionalidad, y sabemos que algunos de los participantes en los experimentos dijeron explícitamente que no podían hacer eso en su propio país”, lamentó Gutmann.

Cutler, el médico que lideró los experimentos, había realizado otros, previamente, con reos afrodescendientes en Alabama, Estados Unidos. Pero debido a las leyes estadounidenses, los reos fueron informados de los experimentos, algo que no ocurrió en Guatemala, revela el informe.

Esto viola tratados como el de Núremberg (1946), que prohíbe atrocidades en experimentos como los realizados por el médico nazi Josef Mengele, apodado el Ángel de la Muerte, en el campo de concentración de Auschwitz.

Cutler y su equipo sabían esto, y mantuvieron los informes en secreto; los resultados de los experimentos tampoco se hicieron públicos.A Berta, una paciente del hospital psiquiátrico, explica el informe, "se le colocó pus de gonorrea en sus ojos, así como en su uretra y recto; también la infectó de nuevo con sífilis”.

“Días después, sus ojos estaban llenos de pus de la gonorrea y sangraba por la uretra; seis meses más tarde, Berta murió”, agregó.

Las víctimas fueron sujetas a más de 50 experimentos; hubo un grupo, en el cual estaban los niños de orfanatos y escuelas, a quienes le introducían agujas en la nuca y columna vertebral para extraerles médula y tomar muestras de fluidos de la columna vertebral y el cerebro.

A los hombres les hacían raspados y heridas en el pene, quitándoles la piel para inocular el virus, señala.

La evidencia también revela que el ministro guatemalteco de Salud de la época, los enfermeros del hospital psiquiátrico, el orfanato y el jefe del departamento médico del Ejército sabían de los experimentos.(Télam)

dap-jol-dc-jab 30/08/2011 17:10

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