En 2004 inició la pesadilla de Clara. Se enamoró de Jorge Antonio, un hombre
de 32 años de edad a quien no sólo llevó a su casa y le entregó sus ahorros y
sueldo íntegros, sino su voluntad y a sus propios hijos. Durante cinco años, permitió que su concubino abusara de sus dos hijas
adolescentes y tuviera como esclavo a su hijo, de 14 años de edad. El hombre mantuvo retenidas a sus hijastras en un cuartucho insalubre, con
quienes procreó cinco hijos, y a las que no dejaba salir ni al baño. Además,
como en la película El Castillo de la Pureza, el sujeto selló las ventanas con
tabiques. Tras irse a vivir con Clara, Jorge Antonio sedujo a las adolescentes.
Muertes y abusos En noviembre del año pasado, el individuo mató a golpes a una de las jóvenes,
quien en ese entonces tenía 19 años de edad; también asesinó a la hija de ambos,
de tan sólo tres meses. A la pequeña la asfixió al pegarle el rostro al pecho de su madre muerta. Los
cuerpos los tuvo un mes ocultos en su casa: diario los rociaba con cal y
creolina, hasta que los tiró en la salida a Puebla, en los límites de la ciudad
con el Estado de México. Allá fue hallado el cuerpo de una mujer, con la bebé en su regazo, cubiertas
con una bolsa negra y cinta canela. Hasta ayer se conoció el móvil de estos asesinatos, pues no había denuncia, y
Clara supo del deceso de su hija. Todos vivían en la conserjería de la escuela oficial Manuel C. Tello, ubicada
en San Lorenzo Xicoténcatl, en Iztapalapa, donde el hombre mantenía relaciones
con madre e hijas. Las hacía tener contacto entre hermanas, incluso frente a su
hermano. El joven era obligado a trabajar, a llevarle cierta cantidad de la
recolección de cartón. De no llevar el dinero, su padrastro lo golpeaba
severamente con un cinturón en la espalda y lo amarraba desnudo acostado en un
charco de agua en la azotea, en donde lo dejaba toda la noche. En 2006, el individuo prohibió a las menores Rebeca y Gabriela salir de su
domicilio para que no tuvieran contacto alguno con otro hombre, porque decía que
“todas las mujeres son unas locas”. Todo ello sucedía con el consentimiento de la madre de los tres adolescentes,
quien incluso aceptó irse a dormir a un salón con su hijo, para dejar que su
concubino estuviera con sus hijas. “Me decía que así vivía la gente de clase media; que esas personas tenían
derecho a tener las mujeres que quisieran”, relató Clara. Ante los medios de información, la mujer dijo que le daba todo su dinero a
Jorge Antonio y que se alimentaba de los desperdicios de la basura, junto con su
hijo. La mujer reconoció que la tenía sometida a tal grado que sentía que él la
observaba. Clara confesó que en él vio la posibilidad de tener la familia anhelada, pues
su pareja anterior la golpeaba. En junio de 2009, Jorge Antonio sacó a las chicas y se las llevó a vivir a
casa de su madre, donde ella y sus hermanos lo ayudaban a cuidar a sus
“esclavas”. Desde entonces, Clara no volvió a saber de sus hijas y fue hasta julio pasado
cuando decidió denunciar los hechos ante las autoridades. Ayer, la Policía capitalina detuvo a este hombre, cuyo nombre completo es Jorge Antonio Iniestra Salas. “No estoy loco, cínico sería la palabra precisa”, dijo sin remordimiento el
individuo ante los medios de información.
El procurador Miguel Ángel Mancera precisó en una conferencia de prensa que el detenido enfrentará a la justicia por el delito de secuestro, homicidio calificado, violencia intrafamiliar, explotación laboral de menores y abuso sexual.
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